Liburnos

o Liburnios. Pueblo que habitaba en Liburnia, una región costera del noreste del Adriático entre los ríos Arsia (Rasa) y Tito (Krka) en lo que hoy es Croacia. La caída del dominio liburnio en el Adriático y su retirada definitiva de su región étnica (Liburnia) fueron causados por las actividades políticas y militares de Dionisio el Viejo de Siracusa. El poder imperial de este tirano se basó en su gran flota naval de 300 tetreras y penteras. Cuando terminó la autoridad cartaginesa en Sicilia, Dionisio se volvió contra los etruscos. Coincidiendo con la invasión celta a Italia, los celtas se convirtieron en sus aliados en la península italiana (386-385 a.C.). Esta alianza fue fundamental para su política en el mar Adriático, donde dominaban todavía los liburnios. A la luz de esta estrategia, estableció algunas colonias de Siracusa en sus costas, Adria en la desembocadura del río Po, Ancona en la costa occidental del Adriático, Issa en la isla más central del Adriático (Isla de Vis) y otras, mientras que en 385 a 384 a.C. ayudó a los colonizadores de la isla griega de Paros para establecer Pharos (Starigrad) colonia en la isla liburnia de Hvar, tomando así el control de los puntos importantes en la vía navegable del sur, centro y norte del Adriático. Esto provocó la oposición de los liburnios, tanto en las costas de su dominio étnico, como en la costa occidental, donde sus bienes e intereses estaban en peligro. Una gran batalla naval se registró un año después del establecimiento de la colonia de Pharos, como sabemos por una inscripción en griego de Pharos (384-383 a.C.) y por el historiador griego Diodoro Sículo, iniciada por los conflictos entre los colonizadores griegos y los isleños indígenas de isla de Hvar, que pidió ayuda a sus compatriotas. Diez mil liburnios zarparon de su capital Iadera (Zadar), poniendo cerco a Pharos. La flota de Siracusa, fondeada en Issa, fue informada a tiempo atacando a los liburnios. Los griegos dieron muerte a más de 5.000 y capturaron a 2.000. Esta batalla significó la pérdida de las posiciones más importantes y estratégicas de los liburnios en el centro del Adriático, lo que supuso su retirada definitiva a su región étnica, Libumia, y su salida completa de la costa itálica, excepto de Trentum. No obstante, los colonizadores griegos no penetraron en Libumia y el dominio siracusano se vió de repente disminuido tras la muerte de Dionisio el Viejo de Siracusa. Posteriormente los librunios se recuperaron y sus actividades de piratería llevaron la inseguridad a las vías navegables del Adriático, según registra Tito Livio. La mitad del siglo III a.C. se caracterizó por el surgimiento de un reino de Iliria al sur del Adriático, dirigido por el rey Agron. Sus actividades piratas pusieron en peligro los intereses griegos y romanos en ese mar y causó primera intervención romana en la costa oriental en 229 a.C.. El problema quedó latente ante los conflictos con Pirro, Cartago, Macedonia y el sur del estado de Iliria. En 181 a.C., los romanos establecieron una colonia en Aquileya, que tomó el control del norte de Venetia, frenando la expansión iliria hacia el noroeste. En 177 a.C. conquistaron Istria en el norte de la costa del Adriático oriental, mientras que los iapodes, vecinos norteños de los liburnios, atacaron Aquileya en 171 a.C., pero estos hechos no concernían al territorio de los liburnios. Éstos probablemente deseaban mantenerse alejados de conflictos directos con los romanos para proteger sus actividades navales restantes. Después de su llegada al oeste de Liburnia, las legiones romanas también aparecieron en las fronteras del sur, derrotando a los ilirios y a su rey Gentius en el 167 a.C y durante las guerras contra la tribu de los dalmatae en 156 -155 a.C.. La primera aparición romana en el mar liburnio sucedió en 129 a.C., durante la expedición militar del cónsul Cayo Sempronio Tuditanus contra los iapodes. En 84 a.C., los cónsules romanos enemigos de Sila, movilizaron a un ejército en Italia y trataron de utilizar Liburnia, probablemente algunas de las islas exteriores, para organizar la campaña militar a Italia contra Sila, que fracasó debido a las malas condiciones meteorológicas y la moral baja los soldados, que escaparon de forma masiva a sus hogares en Italia o se negaron a cruzar el mar para Libumia. Las legiones romanas, una vez más, pasaron por el territorio liburnio, probablemente por vía marítima a lo largo de la costa, en su siguiente expedición contra los dalmatae en 78-76 a.C., comenzando desde el norte, a partir de Aquilea e Istria, para ejercer el control de la ciudad dálmata de Salona. En 59 a.C. Iliria fue asignada como provincia a la responsabilidad de Julio César y la liburnia Iadera fue proclamada municipio romano, pero el establecimiento real como provincia romana no se produjo antes del 33 a.C.. Los dalmatae se recuperaron pronto y entraron en conflicto con los liburnios en el 51 a.C., probablemente a causa de la posesión de los pastos alrededor del río Krka, tomando su ciudad Promona. Los liburnios no eran lo suficientemente fuertes para reconquistarla, por lo que se sometieron voluntariamente al pedir la ayuda a los romanos de César, pero el ejército liburnio con el apoyo de romano fue derrotado por los dalmatae. La guerra civil entre César y Pompeyo en 49 a.C. afectó a todo el Imperio romano, incluida Liburnia. El mismo año, cerca de la isla de Krk, hubo una importante batalla naval entre los ejércitos de César y Pompeyo. César fue apoyado por los centros urbanos liburnios, como Iader, Aenona y Curicum, mientras que el resto de liburnios apoyaron a Pompeyo, incluyendo la ciudad de Issa, cuyos ciudadanos se encontraban en conflicto con César, a causa de Salona. La flota de Iader (Zadar), probablemente estaba equipada por una mezcla libúrnicas y naves romanas, mientras que la flota de Pompeyo, tenía solamente libúrnicas. Así, los liburnios fueron arrastrados a la guerra civil romana, en parte por la fuerza, en parte por sus intereses locales. César recompensó a sus seguidores liburnios de Iader y a la dálmata Salona, dándoles el status de colonia romana a sus comunidades, pero la batalla fue ganada por la marina liburnia, que prolongó la guerra civil y garantizó el control del mar Adriático alineada con Pompeyo en los 2 años siguientes, hasta su derrota final en el 48 a.C.. El mismo año, César envió a sus legiones para controlar los rebeldes de la provincia de Iliria, y tomó la fortaleza de Promona. En este período, la dominación romana de la provincia de Iliria se limitó sólo a unas pocas ciudades de la costa oriental del Adriático, como Iader, Salona y Narona. Renovadas las actividades piratas de los liburnios, motivaron a Octavio a organizar una operación militar en 35 a.C., para consolidar el control romano de la zona. La acción se concentró en las tribus ilirias costeras al este de Narona, y luego prolongada al territorio de Iliria, donde las tribus continentales opusieron mucha más resistencia. Después de regresar del interior de Iliria, Octavio destruyó comunidades ilirias de piratas en las islas de Melita (Mljet) y Korkyra Nigra (Korcula) y continuó en Liburnia, acabando con los últimos restos de fuerzas navales liburnias, con los problemas de sus renovadas actividades piratas en la bahía de Kvarner (Flanaticus sinusal) y con el intento de separación de Roma. Octavio confiscó todos los barcos liburnios (libúrnicas), que muy pronto jugarían un papel decisivo en la batalla de Actium. Octavio fue a otra expedición al interior en contra de los iapodes, desde el puerto liburnio de Senia (Senj) y conquistó sus posiciones más importantes en el 34 a.C.. En los dos años siguientes, el ejército romano dirigido por Marco Vipsanio Agripa libro duras batallas contra los dalmatae. Los liburnios no se implicaron en esta guerra, pero sus territorios más meridionales participaron sin duda. No está claro si los liburnios se unieron a la última gran revuelta iliria, siendo esta una cuestión controvertida, ya que la única prueba es una inscripción dañada que se encuentra en Verona, en la que se cita a iapodes y liburnios bajo un líder desconocido. A lo largo de los siglos, el poder naval fue el aspecto más importante de la guerra para los liburnios. Cuando fueron derrotados por los romanos, la región pasó a formar parte de la provincia romana de Dalmacia, pero la tradición náutica liburnia nunca fue eliminada, predominando sobre todo su carácter comercial bajo estas nuevas circunstancias. Contribuyeron a su situación económica y cultural floreciente, sus puertos y ciudades, así como los de toda la provincia. A pesar de la romanización, especialmente en las grandes ciudades, los liburnios conservaron sus tradiciones, cultos, costumbres funerarias (cipus liburnios), nombres, etc.. Sus asentamientos fueron fortalezas (en latín, castellum) de defensa, por lo general construidas sobre elevaciones y fortificadas con paredes secas. En el territorio liburnio, han sido identificados hasta ahora unos 400, pero fueron mucho más numerosos. Alrededor de un centenar de nombres de estos castros han mantenido sus raíces desde la prehistoria, en especial los lugares que fueron habitados de forma permanente, como Iadera (Zadar), Aenona (Nin), Nedinium (Nadin), Arba (Rab), Curicum (Krk), etc.. Las viviendas eran cuadradas con paredes en seco y una habitación. Casas de piedra similares se conservan en toda Dalmacia, en su mayoría de forma redondeada, llamada bunja. Ver, Liburnia.
 
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