Cognitor
Era, en general, el representante de cualquiera de las partes en un proceso romano. Se constituía de forma solemne en presencia del adversario y en términos sacramentales. Esta figura apareció a finales de la República romana y en un primer momento se utilizó para representar ante los tribunales a enfermos y ancianos. En relación con el Estado, el cognitor representaba y defendía los intereses de éste, sobre todo los del tesoro, no sólo informando de lo que se le debía, sino también comprándole los derechos de acreedor con fines de especulación y encargándose luego del cobro de la deuda. Acabó identificándose con el procurator, desapareciendo en el derecho de Justiniano.

