Claudia
Vestal romana. Cuando se condujo la estatua de Cibeles desde Pesinunte a Roma, encalló el barco a la embocadura del Tíber, y dijeron los arúspices que solo la mano de una mujer casta podría ponerle a flote. Acudieron varias damas, entre las cuales se hallaba Claudia, cuya conducta había sido bastante equívoca; pero apenas tocó la arena se movió el buque, por lo cual la erigieron una estatua en el vestíbulo del templo de la diosa.

