Asiarcas
En el Oriente romano, notable de la provincia de Asia que desempeña un papel en el seno del koinón provincial sin que se pueda precisar cuál exactamente. Parece excluida la posibilidad que a semejanza de otros títulos compuestos del mismo modo (macedoniarca, bitiniarca, etc.), se trate del presidente del koinón. Según Estrabón, eran los sacerdotes provinciales e intendentes en Asia, que presidían los juegos sagrados o espectáculos que celebraban las villas en honor de sus dioses y emperadores; según Filóstrato tenían obligación de dirigir votos por la salud y prosperidad de los que estaban al frente del gobierno. Los asiarcas, para llegar a este rango, debían ser personas de muy buena posición, puesto que ellos solos sufragaban los gastos de los juegos sagrados. A principios de año, cada villa elegía su asiarca, y reunidos todos los comisionados formaban asamblea general de la provincia con residencia en Esmirna, Éfeso o Pérgamo; examinaban las cualidades de los aspirantes y hacían las propuestas de diez asiarcas para los varios departamentos. Algunos autores dicen, y parece probable, que el Procónsul nombraba un asiarca de los diez propuestos, pudiendo suceder también que fuesen diez las provincias y para cada una diez los propuestos, aun cuando fuese uno el solo que ejerciera, quedando los demás para sustituir por orden en caso de vacante por enfermedad, muerte u otra causa, según acordaba el Procónsul en el momento de hacer la elección. Los asiarcas ceñían corona de oro y usaban la púrpura. Aunque este cargo duró hasta el cristianismo, sus funciones quedaron reducidas a los espectáculos. Ver, Koinón.

