Retórica griega
La retórica es el estudio de la teoría de la oratoria. El establecimiento de democracias en muchas partes del mundo griego a partir del siglo VI significó que la primera habilidad para actuar que necesitaba un político ansioso de triunfar era el poder de persuadir. Pericles era, según todos los relatos, un impresionante orador. Aunque la oratoria como género literario no echó raíces antes del último cuarto del siglo V a.C., su teoría ya había sido propuesta por los sofistas en las décadas precedentes, y una vez que la oratoria literaria hizo su aparición con un género fundamentalmente ateniense, la retórica derivó de ella como una disciplina ateniense por definición. Escuelas de retórica, como la establecida por Sócrates, proporcionaban una educación que era mucho más útil para las necesidades del momento que cualquier otra ofrecida por las instituciones filosóficas tales como la Academia de Platón. Demóstenes fue su practicante más famoso y Aristóteles su teórico más influyente. Su Retórica se ocupaba de la teoría del debate retórico, su efecto en la audiencia y su estilo y proponía la distinción tripartita entre oratoria judicial, deliberativa y epidíctica. Con la decadencia de la ciudad-estado la oratoria política perdió su objetivo, pero la retórica sobrevivió para convertirse en la seña de la alta educación y el principal vehículo para la difusión universal de la cultura griega. Se desarrollaron teorías y se escribieron manuales, Pero nuestro conocimiento de la retórica en la época helenística deriva de fuentes latinas. Cicerón en De Inventione acepta la división helenística del tema en cinco categorías: contenido, orden, estilo, memoria, actuación. Pese a su grado de artificio esta teoría, sin embargo, estuvo siempre en estrecha relación con la práctica fOurense y los temas políticos de importancia se discutían en las escuelas. La retórica griega disfrutó de una nueva forma de vida en las más pacíficas condiciones del Imperio tardío con los notables logros de Hermógenes de Tarso en el siglo III y de Libanio en el IV. Ver, Aticismo.

