Tudhaliya III
(ss. XV-XIV a.C.). Rey (1.395-1.380) del Primer Imperio hitita. Rey hitita, hijo y sucesor de Arnuwandas I, que recibió un Imperio cuyos Estados le reconocían sus derechos al trono, según la fidelidad manifestada por sus príncipes. Artífice de la reconstrucción militar de su patria, atribuyéndosele la responsabilidad de la conversión del ejército hitita en la formidable máquina de guerra que pasó a ser a partir de ese momento. Tras una serie de dificultades internas, el rey pudo dedicarse a hacer frente a la sublevación de numerosos príncipes y señores, responsables de los Estados periféricos de Hatti. Para ello hubo de guerrear contra Ishuwa, Gurtalissa, Arawanna, Zazsa, Tegarama, Timina, Azza y otra serie de enclaves. De ellos el más peligroso era Arzawa, que deseaba aglutinar a todas las tierras occidentales anatólicas para formar su propio Estado independiente. Por lo que se sabe, pudo controlar y mantener sometida a Kizzuwatna. Aprovechando la situación tan conflictiva, toda la zona norteña del país fue devastada por los gasgas que, después de haber conquistado Masat-Huyuk, la capital provincial de Tapikka, llegaron a Hattusa y la saquearon e incendiaron. El rey trasladó la capitalidad a la ciudad sagrada de Samulha. A ello siguió un periodo de turbulencias que se desconocen en sus detalles, pues los Anales que posteriormente escribiría Mursilis II han llegado incompletos en estos pasajes. Desaparecido Tudhaliya III, el trono fue ocupado durante un breve tiempo por Khattusilis II. Algunos hititólogos, que hacen a Tudhaliya III padre de Suppiluliuma I, argumentan que éste habría actuado como corregente y que habría tomado el poder a la muerte de Tudhaliya III. Ver, Reino Nuevo hitita.

