Shuppiluliuma I

(siglo XIV a.C.). Rey (1.380-1.342) hitita del Primer Imperio hitita, hijo y sucesor de Tudkhalijas III o, como hoy se acepta de Khattusilis II. Su ascenso al trono se vio envuelto en oscuras circunstancias que coincidieron con la eliminación de Tudkhalijas el Joven. Buena parte de los hechos de Shuppiluliuma I, el verdadero creador del Imperio hitita, se conocen gracias a sus Anales, que han llegado incompletos, y que fueron redactados por su hijo Mursilis II, y también por alguna carta de la correspondencia mantenida con Egipto (Cartas de Tell el-Amarna). En vida de su padre, asociado como príncipe, colaboró en las luchas contra diversos Estados del norte y del este de Anatolia, que constantemente se sublevaban contra el poder central. Una vez rey y tras organizar sus Estados vasallos, con su bagaje de buen militar y la fortificación de la capital Khattushas, luchó contra Tushratta de Mitanni para apoyar al rival de éste Artatama II, aunque el hitita fue derrotado. Luego, prácticamente sin solución de continuidad, llevó sus armas contra el reino de Azzi (llamado también Hajasa), los gasgas y Arzawa. Firmó luego un pacto con el rey Shunashshura de Kizzuwatna y desencadenó la llamada Primera guerra siria (Nukhashshe, Alepo, Alalakh), enclaves en donde situó hombres de confianza. También doblegó Ugarit, debiendo su rey Niqmadu II reconocer la supremacía hitita. Ante estos hechos y mientras en el País de Amurru Abdi-Ashirta proseguía su expansión, muchos Estados pequeños de Siria buscaron el apoyo de Egipto y sobre todo de Mitanni, formando con éste una coalición (Alepo, Alalakh, Katna, Qadesh, Damasco) que, sin embargo, fue derrotada por Shuppiluliuma I. A continuación el rey hitita marchó contra Washshukanni, la capital de Mitanni, obligando a huir a su rey Tushratta, y a la que sometió a feroz saqueo. Tras ello regresó y, después de cruzar el Éufrates, guerreó por Siria (Alepo, Alalakh, Qatna, Nukhashshe, Damasco), en el transcurso de la llamada Segunda guerra siria. Luego, pudo centrarse en vigilar la política fluctuante de Aziru, el sucesor de Abdi-Ashirta en Amurru, con quien concluyó finalmente un tratado. Shuppiluliuma I hubo aún de hacer frente a una Tercera guerra siria, centrada sobre todo en las plazas de Qadesh, que era atacada por tropas egipcias, y en Karkemish, atacada por los hurritas. Los graves problemas religiosos, políticos y sociales del reinado del faraón Amenhotep IV (Ajenatón) y su absoluto desinterés por los problemas internacionales, iban a ser aprovechados por Shuppiluliuma. A pesar del enfrentamiento con Egipto, no había dejado de mantener relaciones epistolares con Amenofis IV, a quien trataba de "hermano" y con quien intentó negociar un matrimonio político. Coincidiendo con la campaña de Karkemish, murió el faraón egipcio Tutankhamón y la reina viuda Ankhesenpaatón solicitó de Shuppiluliuma I un príncipe hitita para convertirlo en rey de Egipto. Tras un año de indecisión, el hitita envió a su hijo Zannanza a Egipto, que sin embargo fue asesinado, probablemente a instancias de Horemheb, que aspiraba al trono egipcio o del importante personaje Ay, que se casaría luego con la reina viuda, llamada antes Ankhesenamón. Como venganza el rey hitita llevó una campaña por el sur de Siria y su hijo Arnuwandas II atacó Amqu, en la zona de Damasco, desde donde deportó a muchos prisioneros, contaminados con la peste, al país de Hatti. Esta campaña, años más tarde, sería considerada por Mursilis II como sacrílega por haberse roto un viejo acuerdo egipcio-hitita y justificaría el azote de peste que durante 20 años se llegó a extender por toda Anatolia. Tras ello, Shuppiluliuma I reorganizó Siria, entregando Alepo a su hijo Telepinu, tenido de su esposa Dadu-Khepa, y Karkemish a Pijassilis, también hijo suyo y de su segunda esposa Khentis, príncipe que tomó el nombre de Sharri-Kushukh. Shuppiluliuma I regresó a Anatolia para hacer frente a los gasgas. Sin embargo, se vio inmerso en la guerra civil de Mitanni, al ayudar a Mattiwaza, el hijo de su rival Tushratta, que había acudido en demanda de auxilio. Tras entregarle a su hija en matrimonio y acordar un tratado, equipó un ejército que atacó distintas ciudades de Mitanni, entre ellas Washshukanni, derrotando a Shuttarna III, lo que provocaría la intervención de Asiria aprovechando Asur-uballit I la coyuntura, y el hecho de que Mitanni se escindiera en dos reinos (Mitanni occidental, bajo la protección hitita, y Khanigalbat, bajo influencia asiria). Shuppiluliuma I, en una de sus campañas llevadas contra los gasgas, en Ishupitta, murió víctima de la peste que había contraído tiempo atrás en zona siria. El trono pasó a su hijo Arnuwandas II, quien también moriría pocos meses después a causa de tal epidemia. El balance final del glorioso reinado de Shuppiluliuma, no puede considerarse glorioso para su Imperio. Había logrado pacificar casi toda Anatolia, pero jamás pudo vencer a los bárbaros gashga. Destruyó su principal enemigo, el Imperio Mitánnico, pero con ello favoreció la formación de un nuevo enemigo, el Imperio Asirio. En fin, debilitó el Imperio egipcio en Asia y ayudó a su desorganización interna, al contribuir a la caída de la revolución amarniense, pero no pudo vencer a los egipcios, vistos los fracasos finales frente a Horemheb. En el interior, Shuppiluliuma exigió un esfuerzo a su Estado y a su administración, superior a sus posibilidades y además esparció la peste, lo que hizo mucho daño al Imperio hitita durante años. Ver, Mitanni, Guerras sirias, Reino Nuevo hitita.
 
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