Teatro griego

La forma arquitectónica del teatro griego deriva del área circular de danza (orchestra) en la que coros, que fueron los antecesores de la tragedia y la comedia, cantaban y danzaban. El teatro, como el estadio, se situaba normalmente a los pies de una colina, de modo que se podían colocar bancadas en su colina formando un auditorio natural. En cualquier caso, en un primer momento no se necesitó ninguna edificación con la excepción de un altar dedicado a Dionisio, en cuyo honor se representaba el drama. La acción se desarrollaba en el interior e inmediatamente detrás de la orchestra, en donde una plataforma de madera formaba un estrado de baja altura. El vestuario consistía en una simple tienda o choza (skene); coros y actores entraban y salían valiéndose de rampas situadas a ambos lados. Poco a poco el espectáculo teatral incrementó su popularidad y los dramaturgos introdujeron cambios en la técnica, de forma que el teatro evolucionó. Asientos de piedra colocados en hileras bien trabajadas reemplazaron los antiguos bancos de madera y se hicieron asientos más elaborados en primera fila para los sacerdotes y magistrados. La skene adquirió una dimensión arquitectónica en el siglo IV a.C. con una columnata (proskenion) delante que soportaba una plataforma que más tarde se utilizó como escenario elevado. El teatro de Dionisio en Atenas, en donde se representaron las obras de Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes, se construyó en el siglo V a.C. y es el teatro más antiguo de los conservados, aunque los restos que se pueden ver son posteriores. Se conservan otros teatros a través del mundo griego, especialmente en Epidauro (ca. 350 a.C.) en donde obras antiguas se representan todavía con regularidad. Ver, Logeion.
 
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