Arato de Sición

(271-213 a.C.). Estadista y general de los aqueos, hijo de Clemias. Natural de Sicione, se educó en Argos, donde se refugió tras el asesinato de su padre (264). En el 251, al frente de un reducido grupo de seguidores, expulsó al tirano Nicocles y liberó Sicione. Para asegurar una estabilidad política y la defensa frente a Macedonia, Arato integró a su ciudad en la Liga Aquea y firmó una alianza con Alejandro, al tiempo que salvó los graves problemas sociales de Sicione con la ayuda económica de Ptolomeo II de Egipto. A partir del 245, Arato fue en dieciséis ocasiones, normalmente en años alternos, estratego de la Liga Aquea. Conquistó Corinto y expulsó de la ciudad a los macedonios de Antígono Gonatas (243). Venció en Pelene a los etolios (241), con los que luego se alió contra Demetrio II de Macedonia en la llamada guerra demetríaca (239-235?). Su papel dirigente en la liga se vio amenazado por la entrada de Megalópolis, cuyo tirano Lidíadas aportaba nuevas opiniones sobre todo referentes a Esparta, no compartidas en su totalidad por Arato. La situación cambió con el surgimiento de Cleómenes III de Esparta, quien privó a los aqueos de los subsidios que les proporcionaba Ptolomeo III, venció a Arato en el monte Liceo y en Ladocea (227) y de nuevo a la liga aquea en Dyme (226), victorias que se prolongaron a lo largo del año 225 y que llegaron a amenazar la propia existencia de la Liga. Todo ello provocó un giro en la actitud de Arato, quien se vuelve hacia Macedonia: cede Corinto, entonces sitiada por Cleómenes, a Antígono Dosón y firma con él una alianza (224), en la que reconoce la hegemonía macedónica, lo que valió ser acusado de traicionar a los griegos; pero a cambio, la renaciente potencia espartana fue deshecha en Selasia (222). Al poco tiempo, para romper su aislamiento, los etolios trataron de fomentar una alianza antiaquea en el Peloponeso y enviaron una expedición, conducida por Dorímaco, que derrotó a Arato en Cafia (220); los aqueos invocaron entonces la alianza del 224 y llamaron a Filipo V de Macedonia, dando lugar a la "guerra social", o "de los aliados", (220-217) en la que Arato actuó sobre todo como consejero del rey macedonio. Tras la paz de Naupacto, Arato se opuso a la política antirromana de Filipo, quien se había aliado con el cartaginés Aníbal, y murió en circunstancias oscuras en el año 213, según Polibio envenenado por el rey de Macedonia. En Sicione, Arato recibió un culto heroico. El historiador Polibio empleó sus memorias como fuente y las consideró fiables.
 
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