Domiciano
Tito Flavio Domiciano (Titus Flavius Domitianus) (51-96). Tercer y último emperador (81-96) de la Dinastía Flavia. Era el segundo hijo del emperador Vespasiano y de su esposa Flavia Domitila. Cuando tenía diecisiete años, en julio del 69, su padre se convirtió en el cuarto aspirante al poder imperial de ese año, sublevándose en Siria con el apoyo de los gobernadores y de las tropas de Siria y Egipto; otros se unieron rápidamente al levantamiento, que muy pronto se convirtió en un poderoso movimiento. Domiciano se encontraba en Roma con su tío Sabino Flavio, jefe de las cohortes urbanas; ambos se refugiaron en el Capitolio, que fue sitiado por Vitelio. Domiciano escapó y pocos días más tarde, tras la caída de Vitelio, el Senado le concedió el título de césar. Domiciano compartió el poder con Muciano hasta que en el verano del 70 llegó Vespasiano. Desde entonces, hasta la prematura muerte de su hermano mayor Tito, Domiciano permaneció en la sombra, ya que ni su padre ni su hermano le dieron ninguna responsabilidad, aunque desempeñó dos consulados completos y tres suplentes. En septiembre del 81 murió Tito sin dejar ningún heredero y Domiciano le sucedió sin oposición. Este constituía un marcado contraste con su popular hermano, con quien había tenido una relación difícil. Domiciano era en cierto modo como Tiberio (a quien él admiraba): pesimista e inaccesible. Fue diez veces cónsul durante su reinado, más por aumentar su prestigio que por el poder del cargo. No confiaba en el Senado y controló a sus miembros. Desde el 84 el emperador había investido la censura, cargo que convirtió en vitalicio al año siguiente, lo que le convertía en dispensador de rangos (senatorial, ecuestre, ciudadanos) y cargos a sus amici. En este sentido, introdujo en el consilium principis a los ecuestres desplazando a algunos libertos de las responsabilidades públicas. También desde el 84 se otorgó un consulado decenal que interrumpiría no obstante en cuatro ocasiones. Procedió asimismo a las asignaciones de subcesivae a quienes se comprometieran a mantener el cultivo de estas tierras. Protegió los intereses de la viticultura italiana no permitiendo su extensión y ordenando mediante un sospechoso edicto, que fuera reducido el cultivo de vid en las provincias productoras (arranque de viñedos en el 92) especialmente en Galia, Hispania, África y Grecia, documento que ha sido interpretado tanto en términos "proteccionistas" como estrictamente económicos en defensa del cultivo dedicado a cereal. Al haber heredado un erario totalmente próspero, Domiciano mantuvo tranquilas a las legiones aumentando su paga anual de 300 a 400 denarios, y entregó generosas donaciones a la plebe urbana, pero no dio regalos extraordinarios a los soldados y redujo ligeramente el tamaño del ejército. Domiciano era popular dentro del mismo y un entusiasta de mejorar las fronteras: en el 83 obtuvo una victoria en Germania contra los catos, que llevó a la terminación de una frontera fortificada entre los ríos Main y Neckar. Llevó a cabo campañas contra los dacios a mediados de los 80: su rey Decébalo tuvo que ser finalmente comprado con una subvención en el 89. Los ataques de los germanos marcomanos y cuados fueron difíciles de repeler, y aunque el propio Domiciano tomó el mando contra ellos, fue derrotado. De todas formas fortificó la frontera del Danubio y celebró un triunfo tomando el nombre de Germánico. Durante su reinado, Agrícola hizo grandes progresos en la conquista de Britannia, pero fue destituido en el 85 con su labor incompleta, quizá a causa de los celos de Domiciano por su éxito. Financió costosos juegos y espectáculos en el Coliseo y emprendió un vasto programa de restauración de edificios públicos en Roma e Italia; terminó el Foro comenzado por su padre (forum transitorium), edificó en el Palatino el inmenso palacio Flavio, flanqueado de jardines conocidos con el nombre de hipódromo, y construyó, por último, el estadio que ha dado su forma a la actual Piazza Navona. Dejó la acuñación de monedas más pura de lo que la encontró. Domiciano fue un administrador muy eficiente y el imperio funcionó sin dificultades bajo su control. Las provincias estaban bien gobernadas, aunque los impuestos eran altos y bien recaudados. Utilizó sus poderes como censor para suprimir la inmoralidad y en el 83 condenó a muerte a tres vírgenes vestales por inmorales. En el 90 castigó del mismo modo a su superiora, Cornelia, enterrándola viva, el castigo tradicional. Domiciano se había casado con Domicia Longina, hija de Corbulón, en el 70, pero sus hijos, un niño y una niña, no vivieron mucho tiempo, y Domiciano se divorció de ella alegando que esta había cometido adulterio con el actor Paris; más tarde volvió con ella. La hipocresía de un hombre que exigía un alto nivel de moralidad pública mientras él mismo practicaba el libertinaje, incluyendo una relación adúltera con su sobrina Flavia Julia, fue criticada por los filósofos, que formaron una segunda oposición junto a la de los senadores. Domiciano expulsó dos veces a los filósofos de Italia, en el 89 y en el 95. A la segunda parte de su reinado, corresponde la imagen tradicional de "tirano", "el Nerón calvo" o "dominus et deus" con la que habitualmente se identifica su gobierno en las fuentes antiguas. Pero es significativo que esta actitud intransigente del emperador no se generalizara hasta el 89, cuando el rebelde Saturnino se hizo proclamar emperador por el ejército del Rhin. Aunque la usurpación fue reprimida sin dificultad por Máximo, el emperador rehabilitó las acusaciones de maiestate que en beneficio de una nutrida red de delatores concluían generalmente en confiscación, destierro o ejecución, penas de las que no se salvaron ni siquiera los amici ni los parientes de la familia imperial. Este régimen, calificado con cierta exageración de "terror", alcanzó también a los intelectuales, sobre todo filósofos y literatos, que fueron de nuevo expulsados de Roma o ejecutados. La nómina de proscritos es larga y elocuente: parientes, cónsules, esclavos sospechosos, filósofos, jefes militares, gobernadores, etc., fueron depurados con o sin causa política justificada; una de sus víctimas fue su pariente Clemente, Tito Flavio, marido de su sobrina Domitila, al que asesinó en el 95. Domiciano había adoptado a sus hijos como sus herederos llamándolos Domiciano y Vespasiano. Finalmente, "odiado y temido por todos", según expresión de Suetonio, fue asesinado el 16 de setiembre del año 96 al triunfar una conspiración urdida contra él en la que participaban sus presuntos amici, la mayor parte de los senadores, gobernadores provinciales y los prefectos del pretorio, que llevaron a cabo la ejecucion; la acción fue llevada a cabo por Estéfano, un liberto de Clemente. Domiciano solo fue llorado por el ejército. Su memoria fue condenada por el Senado, y su nombre, borrado de los monumentos. La Dinastía Flavia a lo largo de un cuarto siglo de gobierno del Imperio había mostrado una sensibilidad política por los problemas provinciales que sería aprovechada y potenciada por los reinados de sus inmediatos sucesores. Ver, Tapae.

