Agis IV

(siglo III a.C.). Rey euripóntida (ca.244-241) de Esparta. Sucedió a su padre, Eudamante o Eudamidas II, como rey euripóntida. A mediados del siglo III la desigualdad social en Esparta se había agravado. Los espartanos habían perdido la austeridad de costumbres que en otro tiempo les caracterizaba. El lujo y la corrupción se habían extendido, produciendo una enorme desigualdad de fortunas. A su llegada al trono, Agis se propuso reestablecer las antiguas instituciones y restaurar la "igualdad" propugnada por el semi legendario Licurgo, consistente en restablecer la autarquía en términos igualitarios para todos los ciudadanos. Inició un proceso de reformas sociales que la historiografía moderna ha considerado a menudo como una auténtica "revolución social". Según Filarco, un autor contemporáneo, el número de "espartiatas" se había reducido a 700, por lo que sería necesario ampliarlo hasta 4.500 antes de proceder a un reparto equitativo de los lotes (kleroi), y otros 15.000 que se entregarían a los periecos capaces de llevar armas. Las medidas propuestas por Agis a la "gerusía" espartana provocaron la oposición de los éforos y del corregente Leónidas II, quien tomó la defensa de los "ricos". Agis y su familia, en cambio, pertenecientes a este último grupo, habían cedido sus propiedades en un intento de dar ejemplo a la aristocracia. EI joven rey llegó a deponer a los éforos y nombró a algunos de sus familiares para el cargo, aunque sin grandes resultados. La cesión de las tierras exigía además la cancelación de las deudas que pesaban sobre ellas y el reparto no se llegó a realizar. Había tantos intereses en juego, que la reforma no era posible. Hubo una contienda civil que obligó a su colega agiada Leónidas a huir a Tegea. El tío de Agis, Agesilao, al principio lo apoyó, pero luego se volvió en su contra. Mientras Agis estaba en Etolia, Leónidas volvió y tomó el poder. Al volver Agis encontró a sus enemigos triunfantes. EI ideal de "autarquía" había fracasado de nuevo. Leónidas consiguió condenar a Agis y éste se refugió en el templo de Atenea. Cuando el hambre le obligó a salir, lo encarcelaron y lo estrangularon (241), junto a su madre Agesístrata, y su abuela. Tras su muerte fue visto como un mártir e inspiró a la siguiente generación de espartanos. Ver, Agesilao (éforo de Esparta).
 
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