Agatocles
(361-289 a.C.). Tirano de Siracusa, nacido en Himera. Hijo de Ergino o Carcino, ceramista desterrado de Reggio, en el sur de Italia, que se afincó en Termas (Thermae), ciudad sometida a Cartago y finalmente en Siracusa. Agatocles, que siguió a su padre, fue ciudadano siracusano desde el año 343, y trabajó como alfarero antes de incorporarse al ejército. Damante o Damas, un noble siracusano, se quedó prendado de él por su fuerza y belleza y lo contrató a su servicio. Tras su muerte, se casó con su viuda (333) y pasó a convertirse en una de las personas más ricas de esta ciudad. La legislación de Timoleón no había logrado superar los problemas de Siracusa, que atravesaba un período turbulento, con continuos enfrentamientos civiles entre demócratas y oligarcas y bajo la amenaza cartaginesa. En un principio Agatocles adoptó una actitud neutral, aunque dejando ver cierta inclinación a favor de los demócratas, permaneciendo en el sur de Italia como jefe militar al servicio de diversas ciudades. De regreso a Siracusa, su oposición a los oligarcas Heráclides y Sosístrato le valió el exilio, del que regresó en el año 319, al amparo de una amnistía, y asumió el mando del ejército. Decidido a materializar sus ambiciones, Agatocles dio un golpe de Estado y se apoderó mediante la violencia de Siracusa (317). Al poco convocó una asamblea, donde acusó a los oligarcas y se presentó como restaurador de la democracia, y fingiendo que se retiraba del poder, el pueblo le aclamó concediéndole el título de strategos autokrator. En sus primeros años de gobierno, la tiranía de Agatocles tuvo un carácter popular, prometiendo la abolición de las deudas y la distribución de la tierra. Los oligarcas emigrados, dirigidos por Sosístrato, consiguieron firmes apoyos en las ciudades de Acragas, Gela y Mesana, temerosas de que Agatocles extendiera su poder por toda Sicilia, y además obtuvieron la ayuda espartana prestada por Acrótato. En las hostilidades que siguieron, Agatocles conquistó Mesana (312), pero sus adversarios, tras el fracaso de Acrótato, propiciaron la intervención de los cartagineses, quienes conducidos por Amílcar, vencieron a Agatocles en Ecnomo y pusieron sitio a Siracusa, con lo que las restantes ciudades griegas se unieron a los cartagineses (311). La respuesta de Agatocles fue llevar la guerra a África, lo que provocó un cambio notable en su política. Necesitado de recursos, Agatocles confiscó los bienes de sus adversarios e impuso pesadas cargas a los ciudadanos. La expedición africana comenzó en el año 310 y estuvo en sus principios marcada por el éxito: Agatocles venció a los cartagineses, se procuró aliados entre los pueblos y ciudades de África e incluso llegó a un acuerdo con Ofelas, gobernador ptolemaico de Cirene y a quien inmediatamente hizo asesinar (309) para actuar en conjunto contra Cartago, y en el 308 se apoderó de Utica. Mientras tanto, la situación en Sicilia era preocupante, pues Siracusa seguía estando amenazada por los cartagineses, Acragas y los exiliados siracusanos. Antander, hermano de Agatocles, obtuvo una victoria que forzó a los cartagineses a retirarse (309), pero los aliados griegos, conducidos primero por Jenódico de Acragas y luego por el emigrado siracusano Deinócrates, no desistían. Dejando a su hijo Arcagato al frente de las operaciones en África, Agatocles se trasladó a Sicilia y obtuvo una doble victoria (307); pero a su regreso a África se encontró con la muerte de su hijo y un ejército diezmado, lo que le forzó a firmar un acuerdo con Cartago (306). De vuelta a Sicilia, Agatocles restauró su autoridad, derrotó a Deinócrates y ejecutó a un elevado número de adversarios (305). En el año 304, y emulando a los sucesores de Alejandro Magno, Agatocles tomó el título de rey, integrando su poder en el recién nacido mundo helenístico. A partir de estos momentos las noticias son más escasas, conociéndose algunas expediciones por el sur de Italia y por el Adriático, que le llevaron incluso a apoderarse temporalmente de Corcira frente a las ambiciones de Casandro (ca. 300). Agatocles murió asesinado en el año 289 a instigación de su nieto Arcagato, temeroso de que no fuese designado sucesor; su crimen no tuvo recompensa, ya que él mismo fue muerto por la misma mano que cometió el asesinato de Agatocles, Menón de Egesta. Fue un tirano capaz y enérgico, del que se tienen informes sobre todo hostiles, procedentes de la pluma de su enemigo, el historiador Timeo.

