Agesilao II
(444-360 a.C.). Rey euripóntida de Esparta (399-360), hijo de Arquidamo II. En el 399, pese a estar lisiado, sucedió a su hermanastro Agis II imponiéndose con el apoyo de Lisandro y en detrimento de su sobrino Leotíquides, al que Lisandro había apartado con el pretexto de nacimiento ilegítimo; se decía que no era hijo del rey sino de Alcibíades. Los persas dirigidos por Tisafernes se propusieron restablecer su autoridad sobre las ciudades griegas del Asia Menor. Ante tal peligro, las ciudades solicitaron ayuda a Esparta que alcanzó una tregua (398). En el año 396 fue enviado a Asia Menor como jefe de la expedición que iba a liberar las ciudades griegas del dominio persa, en sustitución de Dercílidas. Venció al sátrapa Tisafernes junto a Sardes y más tarde ante Farnabazo, sátrapa del Helesponto, en repetidas ocasiones, lo que le permitió ocupar Lidia y Frigia. Se desconoce hasta dónde hubiera podido llegar cuando en el 394 tuvo que regresar a Grecia. Es difícil conocer cuáles fueron las intenciones de Agesilao en Asia, si se limitaban a obtener la autonomía de las ciudades griegas o si, por el contrario, pretendía una guerra abierta contra el imperio persa; en cualquier caso, se ha querido ver en Agesilao un antecedente de Alejandro Magno, en el sentido de anudar relaciones personales con destacados persas (xenia con Mausolo de Caria; entrevista con Farnabazo) y al mismo tiempo intentar destruir el poder que representaban. Los persas buscaron un nuevo frente de batalla que debilitara a Esparta y favorecieron una alianza entre Tebas y Atenas. Los aliados derrotaron a Lisandro, lo que permitió que Argos y Corinto se unieran a la coalición. La muerte de Lisandro y el exilio del rey Pausanias convirtieron a Agesilao en señor de la política espartana, por lo que al estallar la guerra corintia fue reclamado en Esparta. En el camino de retorno de Asia derrotó a Eropo II de Macedonia y le forzó a firmar un tratado de alianza, y obtuvo un sonado éxito al vencer a la coalición antiespartana Tebas, Corinto y Argos) en Coronea, Beocia (394); en el 391/390 combatió contra Argos y Corinto. En el 390 intentó abrir por la fuerza una ruta a través del istmo de Corinto, pero no tuvo éxito. Fue uno de los protagonistas de la paz del 387 y encargado de aplicar sus cláusulas. Después de la paz de Antálcidas (386), consolidó la hegemonía de Esparta, sosteniendo en toda Grecia los regímenes oligárquicos; pero no pudo impedir la hegemonía de Tebas. Posteriormente permitió intervenciones espartanas contra Mantinea, Fliunte y Olinto, y en todas estas ciudades fueron instalados gobiernos proespartanos. Con ello se rompieron los términos de la Paz de Antálcidas y se incurrió en la hostilidad de Tebas (a la que él asedió en el 382, durante la paz) y de Atenas. Entre los años 376 y 371 una enfermedad le mantuvo al margen de toda actividad pública, siendo frecuentemente sustituido por su hijo Arquidamo. Tras el desastre de Leuctra (371), Agesilao defendió con éxito Esparta frente a las expediciones de Epaminondas (370 y 362). Estando su ciudad necesitada de recursos, fue enviado como jefe de mercenarios para combatir en los conflictos de Oriente: en el año 367 apoyó la revuelta del sátrapa Ariobarzanes contra Artajerjes II, y en el 361 se presentó en Egipto, donde participó, junto al ateniense Cabrias, en la expedición del faraón Teos a través de Fenicia y Siria, pero se enemistó con éste y sostuvo a Nectanebo II en los conflictos dinásticos que se sucedieron. Murió en Cirene en el año 360, cuando regresaba a Esparta con una elevada suma de dinero. Su hermano menor era el almirante Teleutias. Durante su reinado tuvo otros cuatro reyes por compañeros en el trono, entre ellos Cleombroto, pues en Esparta reinaban dos reyes a la vez. Éste fue uno de los más grandes reyes de Esparta, al que Jenofonte y Plutarco retrataron como de gran coraje, virtuoso y generoso, pero que no pudo impedir el declive espartano. También escribieron sobre él Cornelio Nepote y Diodoro. Ver, Agesípolis I.

