Nescania
Municipio latino de Hispania en la provincia romana de la Bética, en época flavia. Algunos autores consideran que se trataría en su origen de una mansio de una importante calzada. Nos hallamos ante un valle natural que fue ocupado por un poblamiento complejo y jerarquizado que, a diferencia de lo acontecido en períodos anteriores, ocupa la totalidad del valle, con centros de distinto rango que se distribuyen hacia las zonas más bajas hasta entonces escasamente habitadas. Hay que señalar la relación existente entre el tipo de poblamiento documentado en la antigua Nescania durante la presencia romana y el detectado no sólo en otras áreas más o menos cercanas de la provincia, como pueden ser la Serranía de Ronda, sino que se extiende tambien a otras zonas de la Bética según se constata en las campiñas de Jaén y las estribaciones de la Sierra de Gador en Almería. El estudio de los trabajos de campo efectuados muestra un sistema socioeconómico acorde con lo apreciado para otras áreas, que en los primeros siglos de vida del Imperio se caracteriza por compaginar la pequeña propiedad privada, representada por reducidos asentamientos, con el sistema de régimen esclavista ejemplificado por aquellas villas de mayor envergadura. Estas pequeñas unidades de producción predominan hasta el Bajo Imperio, instante en que disminuyen en número a la vez que se constata el crecimiento de los núcleos mayores, en un proceso acorde con lo observado para el resto de la Bética. La base económica de este territorio estaba constituida por la agricultura, que vemos representada por los pequeños asentamientos ubicados en las zonas más fértiles del valle, actividad a la que se puede sumar el comercio de productos alimenticios (ánforas de salazones de pescado). vasos cerámicos (sigillatas de los talleres de Arezzo y Andújar, lucernas de la bahía de Cádiz) y elementos constructivos/ornamentales (esculturas), a la par que también tener la certeza de la existencia de alfares cerámicos. Estos productos y otros bienes cuya naturaleza desconocemos discurrían hacia Nescania a través de una red de comunicaciones de la que se tiene constancia. Gracias a un miliario hallado en el municipio. se sabe acerca de una calzada que fue reparada por el emperador Maximino en el año 325, en lo que parece un claro intento por reactivar la ruta comercial que enlazaba Málaga con Córdoba, pues desde el puerto malacitano continuaba por Cartima hasta Iluro discurriendo por este paso natural para dirigirse hasta otros asentamientos próximos como son Singilia Barba y Antikaria, llegando luego al valle del río Genil y enlazar con la capital cordobesa. Las inscripciones conservadas, nos informan sobre diversos aspectos de la vida política, social y urbanística del municipio, además de proporcionamos los nombres de algunos de sus moradores. La localidad, que preservó su topónimo indígena, se organizó según los criterios urbanísticos e ideológicos romanos como evidencia la existencia de un foro, instituciones municipales, cultos imperiales. etc.. Nos encontramos ante una comunidad compuesta por distintos sectores sociales y económicos, así como una estructuración institucional que nos remite a la existente en otros municipios de los alrededores como pueden ser Antikaria. Singilia Barba. Sabora. Osqua o Aratispi. Se han hallado también pruebas de una compleja vida religiosa en la que se adoran distintas divinidades a la par que, en algunos aspectos como puede ser el culto imperial, se vincula directamente con el proceso de unificación política emprendido desde Roma. Al mismo tiempo, gracias a la epigrafía sabemos de la construcción de tumbas colectivas de carácter familiar, auténticos panteones. La existencia de aguas medicinales pudo servir, a la vez que como lugar de curación, como centro social aglutinador que actuaría desde fechas anteriores a la llegada de las legiones, centro que, además, atraería a visitantes de lugares próximos, extremo que sin duda se vio facilitado por el trazado de una calzada que resultaba ser el único paso obligado en la zona. En tal sentido se tiene constancia de la existencia de un santuario de epoca ibérica cerca del arroyo de las Piedras. más exactamente en la Huerta del Chorro, el cual estuvo vinculado con dicha actividad terapéutica y posiblemente tuvo continuidad hasta el Bajo Imperio. De este lugar proceden varios exvotos femeninos de bronce, así como diversos apliques metálicos de jarras y fragmentos de figuras de animales, junto a numerosas monedas y un toro de piedra que lamentablemente fue destruido. A este respecto merece la pena recordar la alusión que se hizo en la segunda mitad del siglo XVIII acerca de la existencia de una planta. la saxifraga. que crecía junto a un manantial próximo a este enclave y que resulta idónea. al igual que las aguas, para el tratamiento de las afecciones de riñón. La utilización de estas aguas medicinales queda fuera de toda duda gracias al texto que nos proporcionan algunas inscripciones latinas. El santuario pudo jugar un importante papel económico, del que nada se sabe como suele ser habitual en este tipo de santuarios, pues solían contar con talleres de orfebrería en sus inmediaciones con el fin de atender la demanda de los fieles. Al igual que sucede en otras ciudades de la Betica, los siglos I y II fueron los que asistieron a un mayor florecimiento de la vida urbana en esta comunidad. como evidencia el evergetismo auspiciado por las élites nescanienses. A traves de este evergetismo la oligarquia local demuestra su poder y riqueza. siendo este grupo social el que detenta los cargos municipales, algo que podemos hacer extensivo a otras instituciones de las que se tiene constancia como son los colegios. Nescania se convierte en el núcleo urbano más destacado de este valle. No será hasta bien entrado el Bajo Imperio cuando surjan cambios en el modelo económico a medida que las oligarquías locales acrecienten su poder a expensas de Ia ciudad, instalandose en estas grandes villas que se convierten en verdaderos centros de poder político y económico en detrimento de Nescania. También debió sufrir la crisis de fines del Imperio a juzgar por los tesoros monetarios del siglo IV que aparecieron en el casco urbano. En esas fechas todavía Nescania, al igual que acontecía con otros núcleos de población, seguía siendo el centro político-administrativo y religioso de la zona. Los diversos materiales documentados evidencian los contactos mantenidos con el área costera durante un dilatado período de tiempo, pudiendo constatarse los establecidos con la bahía de Cádiz. Al mismo tiempo su situación geográfica como zona de paso hacía cómoda la llegada de otros productos, por ejemplo los mármoles blancos de la sierra de Mijas utilizados para tallar las estatuas que decoraban sus villas. Tras la caída del Imperio asistimos a un marcado declive en la intensidad del poblamiento como se advierte en la reducción del número de yacimientos conocidos. Parece que Nescania estuvo rodeada por varias zonas de enterramientos que debieron emplazarse fuera del espacio habitado como prescribía la legislación romana, todas ellas expoliadas por desgracia, por lo que sólo nos han llegado algunas escuetas noticias acerca de las mismas. Algunos de sus ajuares presentan vasos de terra sigillata hispánica en los que vemos algunas marcas correspondientes al alfarero. amén de recipientes sin decorar como jarras, platos y orzas. ungüentarios de vidrio y lucernas. Además, también han aparecido restos de un pavimento de opus signinum, al igual que alguna pileta que ha sido puesta en relación con un posible establecimiento termal. así como ruedas de molino y trozos de columnas de mármol, y una figurita de un toro en bronce, junto a monedas, amuletos y algún vaso de cerámica de paredes finas. Se hallaron tesoros monetarios pertenecientes a la época bajoimperial, los cuales sumaban más de un centenar de monedas, todas ellas al parecer acuñadas en bronce. Hoy, valle de Abdalajis, provincia de Málaga, comunidad autónoma de Andalucía, España.

