Matilica
Los orígenes de esta ciudad de Umbría, al este de los Apeninos, se remontan al Paleolítico. Los umbros, de origen indoeuropeo, hacia el año 2.000 a.C. se habían asentado en el valle del río Esino, donde se levanta la ciudad. Realmente, el nacimiento de ésta se remonta a la unión de los umbros con los picenos. Con la llegada de los romanos y después de la batalla de Sentino, que tuvo lugar a pocos kilómetros de Matilica, la ciudad sufrió un cambio rápido. Los terrenos contiguos a la ciudad se dividieron entre los legionarios veteranos, con un rápido proceso de romanización de la zona. Después de la Guerra Social, la ciudadanía romana se extendió a muchas ciudades y después a toda la península. En el año 70 a.C. Matilica se convirtió en un municipio romano, siendo inscrita en la tribu Cornelia. En el 101, la ciudad acogió el emperador Trajano. Con el advenimiento del cristianismo, Matilica fue obispado desde el 400, siendo el obispo la única autoridad después de la caída del Imperio. La ciudad se vio sujeta a las incursiones de los bárbaros y su población sufrió hambrunas. La batalla entre Totila y Narsés en el 552, fue decisiva para el futuro de la ciudad. Tras la derrota de los godos, su rey tuvo que huir, llegando a Matilica donde murió y fue sepultado. Los bizantinos llegaron a la ciudad y la anexionaron a su imperio. Hasta la invasión de los lombardos, la ciudad experimentó un pequeño período de paz y prosperidad. Los nuevos invasores, derrotaron a los bizantinos, destruyendo la ciudad en el año 578, que pasó a la diócesis de Camerino. Hoy, Matelica, provincia de Macerata, región de Las Marcas, Italia.

