Jugurta
o Yugurta (Jugurtha) (ca.150-104 a.C.). Rey de Numidia, hijo ilegítimo de Mastanabal, el hijo menor de Masinisa, y nieto de este. Jugurta perdió muy joven a su padre y fue criado por su tío, el rey Micipsa, junto con los hijos de este, Adherbal y Hiempsal. Jugurta sirvió en el ejército romano en el 133 en el asedio de Numancia, en Hispania, bajo el mando de Escipión Emiliano, el protector de la realeza númida, impresionando de tal modo a los romanos que Escipión aconsejó a Micipsa que lo adoptara. Tras la muerte de Micipsa, en el 118, Jugurta heredó un tercio del reino junto con sus hermanos, pero al oponerse estos al acuerdo, mató a Hiempsal y declaró la guerra a Adherbal. Adherbal fue derrotado y huyó a Roma, donde solicitó la ayuda del Senado. El comisionado romano Lucio Opimio dividió Numidia en dos partes y concedió a Jugurta la parte occidental más pobre. Pero este no quedó satisfecho y en el 121 atacó de nuevo a Adherbal, asediándolo en Cirta (Constantine). A pesar de las dos embajadas enviadas por el Senado, una de ellas dirigida por su presidente, M. Emilio Escauro, Jugurta perseveró en el asedio, y al tomar la ciudad asesinó a Adherbal y a unos cuantos residentes itálicos que habían ayudado a defenderla. El pueblo romano, instigado por Gayo Memmio, se escandalizó por la acción de Jugurta, y el Senado decidió intervenir. Al año siguiente (111) se envió un ejército bajo el mando del inútil L. Calpurnio Bestia, quien, persuadido o sobornado por los amigos romanos de Jugurta, concertó una paz con este que fue rechazada por el Senado. En la confusión que siguió, Jugurta fue invitado a Roma, bajo salvoconducto, para que revelara quiénes eran sus partidarios, pero se evitó que hablara ante la Asamblea mediante el interdicto del tribuno C. Bebio. Jugurta regresó a su casa después de organizar por mediación de Bomílcar el asesinato de Massiba, su primo y rival al trono de Numidia, refugiado por entonces en Roma. Se reanudó la guerra y se envió un gran ejército bajo el mando del cónsul del 110, Sp. Postumio Albino, que permitió que su hermano Aulo dirigiera una desastrosa campaña invernal: el ejército fue derrotado y obligado a pasar bajo el yugo. El escándalo en Roma obligó a la creación de una comisión bajo la dirección de Mamilio para investigar la corrupción entre los nobles, y al envío de un nuevo ejército bajo el mando del nuevo cónsul, Q. Cecilio Metelo, quien obtuvo éxitos militares sobre Jugurta, pero no pudo asestarle el golpe definitivo. Gayo Mario utilizó su reputación, ganada como legado mayor en la campaña de Metelo, para obtener el consulado del 107, y tras hacer accesible el servicio militar a las clases más humildes de ciudadanos, llevó un nuevo ejército a Numidia, pero fracasó en ganar la guerra. Esta acabó en el 105, cuando Lucio Cornelio Sila persuadió al suegro de Jugurta, Bocco, rey de Mauritania y suegro suyo, para que lo entregara a cambio del título de "amigo del pueblo romano". Jugurta fue mostrado en el inmerecido desfile triunfal de Mario y más tarde ejecutado el 1 de enero del 104. El resultado principal de esta guerra fue su efecto sobre la política romana y la evolución del ejército romano, destinado a convertirse en una fuerza política, más que algún cambio en la escena en África. Salustio ha relatado la historia de esta guerra en su obra, La guerra de Yugurta (Bellum Jugurthinum). Ver, Ley Mamilia.

