Monte Testaccio

o Testaccio o Monte Testaceo "monte de los fragmentos de cerámica". Monte artificial de Roma, formado con restos de más de 40 millones de ánforas usadas para el transporte del aceite de oliva procedente de Hispania y África. Los romanos, en general, consideraban que el aceite hispano era superior al italiano o al de Istria, como lo demuestra el hecho incontestable de la existencia en Roma del Testaccio, colina artificial formada, casi íntegramente, por cascotes de los envases en los que era tranportado el óleo bético hasta la capital del Imperio. El principal destino del aceite bético era Roma, pero otras regiones del Imperio también se beneficiaron de su calidad como Germania y Britannia; incluso en Alejandría se han encontrado cerca de un millar de estampillas pertenecientes a productores españoles y, recientemente, en Israel han aparecido 6 ánforas Dressel 20, las más utilizadas para transportar el aceite hispano. El transporte se efectuaba, fundamentalmente, por mar, que era el medio más económico, en una navegación de cabotaje realizada entre Abril y de Septiembre. El viaje se iniciaba en Hispalis (Sevilla) con dos direcciones diferentes, una hacia el oeste, por el Atlántico y a lo largo de la costa portuguesa, llegaba a Britannia y a la desembocadura del Rin. La otra hacia el este, por el Mediterráneo, formada por dos rutas, la primera hacia la desembocadura del Ródano y luego remontando este río y su afluente el Saona, hasta Germania, para luego alcanzar el Rin y desde su desembocadura cruzar también a Britannia. La segunda ruta se dirigía directamente a Roma; en principio al Puerto de Puteoli y después al de Ostia construido por Claudio, desde donde las mercancías remontaban el Tíber para llegar a Roma y ser almacenadas en los gigantescos almacenes que existían en la ladera del Aventino, junto al río. La exportación a gran escala del aceite bético a Roma es de época de Augusto, momento en el que, según las investigaciones en marcha, tuvo lugar el proceso inicial de formación del monte Testaccio, aunque debió empezar mucho antes, tal vez con el inicio de la conquista romana de la península Ibérica, a finales del siglo III a.C., aunque de forma mucho reducida y discontinua. La colina es un monumento muy particular, o mejor dicho, un basurero formado íntegramente por ánforas olearias, procedentes en su 80% de la Bética, el resto parece ser de origen norte africano. Es un basurero, que con el paso del tiempo y la acumulación de restos se convirtió en una colina de considerables proporciones: cerca de 50 metros de altura, forma triangular y perímetro próximo al kilómetro y medio.
 
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