Orden ecuestre

u Ordo equester. En la antigua Roma y por debajo de la nobilitas, también otros individuos se beneficiaron de las posibilidades económicas ligadas a la actividad especuladora, como arrendatarios de obras públicas (publicani), comerciantes, prestamistas y banqueros. Su fuerza económica y numérica fue progresivamente creciendo con la propia ampliación de las conquistas de Roma, hasta terminar formando, en el siglo II a.C., un nuevo estamento social, el orden ecuestre, por debajo de la nobleza senatorial, pero privilegiado con respecto al resto del cuerpo ciudadano. Este grupo de especuladores y hombres de empresa, cuyo censo y, por tanto, fortuna, en ocasiones superaba la cifra mínima exigida a los senadores, servía en el ejército como jinetes, y de ahí su nombre de equites, "caballeros". En las asambleas votaban con la nobleza y, aunque sin acceso directo al poder, podían influir en las decisiones del Senado a través de los miembros de la cámara que compartían sus intereses económicos. Ver, Caballeros, Equites.
 
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