Filipo
Lucio Marcio (Lucius Marcius Philippus) (ss. II-I a.C.). Político y orador, nieto tanto de Filipo, Quinto Marcio, el cónsul del 186 a.C. como de Apio Claudio Pulcher. Como político romano, fue un hábil superviviente. Tribuno de la plebe ca.104, fue elegido cónsul para el 91 tras un intento anterior. Lideró la oposición a las propuestas de Druso, M. Livio para reformar la estructura del Senado y conceder a los itálicos el estatus de ciudadanos. Más adelante, tras haber sido elegido augur, hizo invalidar la nueva ley por haber sido aprobada contra los auspicios. En el 86 desempeñó la censura junto con Perperna y, a pesar de su anterior oposición, registró a itálicos como nuevos ciudadanos. Se unió a la defensa del joven Pompeyo, que había sido acusado de las prácticas corruptas realizadas en realidad por su padre, y se unió a Sila a su regreso a Italia, conquistando Cerdeña para él. Tras la muerte de Sila, Filipo se opuso a Lépido, Marco Emilio y propuso un mando especial para Pompeyo contra Sertorio. Filipo intentó persuadir al Senado para que se anexionara Egipto, en conformidad con el testamento de Ptolomeo XII Alejandro II, que había muerto en el 80, aunque no tuvo éxito. Filipo llegó a ser un anciano hombre de estado en el régimen silano. Intervino activamente en las sesiones senatoriales durante los años 78 a 76, destacando por sus cualidades oratorias. Fue uno de los oradores más admirados de Cicerón, de quien dijo que obtuvo los más altos cargos del Estado sin el concurso del dinero.

