Kuroi y Korai
Los kuroi, esculturas típicas del arte de la Grecia Antigua, son representaciones masculinas en las que se muestra el ideal de perfección física del hombre de la época, en las cuales la belleza y la juventud son dos de sus características. Son figuras que no poseen rasgos definitorios propios de ningún personaje, aunque seguramente para su realización se basaron en diversos modelos reales, eligiendo de cada uno la parte considerada más bella y perfecta. Es destacable cómo estas figuras están realizadas con un alto grado de naturalismo. En su primer momento de desarrollo, esta estatuaria resulta muy estática, sin embargo, esto cambiará con el tiempo llegando a tener estas representaciones un dinamismo destacado. En todas estas esculturas se repiten unos rasgos comunes como son la desnudez, la posición de la cabeza alta y erguida, así como la mirada siempre al frente. Por otro lado, las korai son también esculturas del mismo período que sus homólogas masculinas. En ellas se plasma a mujeres jóvenes, bellas y que muestran gran recato. En sus inicios, también se caracterizan por el estatismo pero como en los kuroi esto cambiará. Este tipo de esculturas se origina y desarrolla en la Grecia Arcaica, siendo la base de la escultura griega clásica. A través de ellas los griegos realizan un importante estudio de la figura humana. Tienen su base en la estatuaria de culturas como la siria, la fenicia o la egipcia pero siempre con un estilo propio claramente reconocible. Es un arte de carácter religioso que busca la armonía y la belleza tan características en la escultura griega a partir de ese momento. Con el tiempo se buscará dotarlas de dinamismo y vida. Estas esculturas, tienen algunos puntos en común con su homólogas egipcias, como los puntos de vista limitados, siendo los más típicos el frontal y el dorsal, sin embargo, se diferenciarán de ellas, en no poseer losa trasera que las sustente. Además, los kuroi suelen representarse desnudos, algo que nunca antes había acontecido. Este tipo de estatua se creó para ser situada en las tumbas o en espacios al aire libre cercanos a los templos, como ofrenda. Se realizaron en mármol en los períodos correspondientes con el estilo dedálico y arcaico, para después pasar a realizarse preferentemente en bronce, en la época de transición al estilo clásico, usando para ello la técnica de la cera perdida. Desgraciadamente se conservan pocos originales, perteneciendo casi todos a la época arcaica. En un principio, estas representaciones resultaban estáticas y algo geométricas, pudiendo ser debido tanto a los materiales, como a la falta de estudio en la representación del cuerpo humano. Los kuroi, en época arcaica y con el estilo dedálico, son representaciones cúbicas y frontales, rígidas y estáticas, además de la utilización de formas simples para la definición de los detalles, con una pronunciada y geométrica distinción muscular. Otras características de este período son los hombros anchos, los puños cerrados, el ligero adelantamiento de la pierna izquierda, las rótulas muy marcadas, los ojos abombados, las orejas en forma de voluta y el pelo realizado a base del trazo de líneas de inspiración egipcia. Tras el estilo dedálico, se inicia el estilo arcaico, en que las figuras se suavizarán y poco a poco se irá buscando un mayor realismo en ellas. Ya no serán tan hieráticas y las formas corporales comenzarán a normalizarse; por ejemplo, las clavículas comenzarán a colocarse de manera correcta. Con este estilo aparece un rasgo muy característico de estas figuras como es la sonrisa arcaica, ligera sonrisa forzada, considerada como el primer paso del estudio de la representación de la vida y el carácter humano de este pueblo que tan importante ha sido para el arte. Poco a poco, las formas se suavizarán y se alargarán mostrando una representación muscular más creíble, así como también, cambiarán las formas de representación del pelo, siendo este más elaborado, y apareciendo por primera vez las representaciones barbadas. El estilo arcaico final, además de suavizar las incisiones que marcan la musculatura haciéndola más creíble, ejecuta las formas más sinuosamente. Como ya se ha comentado, se refinará el tratamiento del cabello, pero no será hasta más adelante cuando este se represente corto. Durante la época de transición al estilo clásico, culminará la evolución de este tipo de figuraciones. Es también en este período, cuando se comenzarán a realizar en bronce, lo que permitirá una acabado más suave. Ahora, nos encontramos con figuras plenamente realistas y llenas de vida. Por primera vez se utiliza el contraposto, que consiste en el adelantamiento de una pierna de forma que el peso de la figura recaiga en esta, así, la otra pierna aparecerá flexionada. Para la realización correcta del contraposto, los hombros han de girar ligeramente en sentido contrario a la pierna adelantada. Esto no se conseguirá desde el principio, para lo cual realizarán un ligero giro de cabeza que mostrará algo más real la postura. La musculatura ya será representada fielmente, dotándola de gran suavidad. Será ya con el estilo clásico, cuando las esculturas griegas adquieran esa libertad de movimiento que las caracteriza. Las korai, apareceran vestidas de acuerdo al gusto del momento y el lugar, mostrando su dignidad a través de su recatado atuendo. Estas figuras se cubrían de policromía, pero sin embargo no se conservan apenas restos de esta decoración. Al igual que sus compañeros masculinos, poseían en principio una sonrisa arcaica que fue evolucionando hacia una expresión de interioridad. Las representaciones más antiguas tienen las manos recogidas sobre el pecho expresando recogimiento. Sin embargo, al ir evolucionando acabarán interactuando con el espectador al alargar su mano portando una ofrenda. En un principio, la anatomía de estas figuras se encuentra escondida por la vestimenta, pero poco a poco ira trasluciéndose a través de ésta en el arcaismo tardío. También en este período, se avanza hacia una representación más cuidada y fina de las vestimentas, de los adornos y del peinado, encontrándonos ya con gran variedad de expresiones que distan mucho de la arcaica sonrisa forzada. Estas representaciones, tanto las masculinas como las femeninas, serán ese ensayo necesario para llegar a la magnífica estatuaria clásica griega. La evolución en la musculatura, el movimiento y la expresión, así como el pormenorizado estudio de la anatomía, son imprescindibles para la consecución de obras posteriores. De este modo, los antiguos griegos conseguirán evolucionar del hieratismo heredado de otras culturas a las figuras realistas y llenas de vida que marcarán el devenir del arte en períodos muy posteriores.

