Cisma amarniense

También denominado Cisma de Tell el Amarna o Atoniano, por ser la capital de este movimiento religioso la ciudad de Tell el-Amarna. Así es conocido el cambio religioso que llevó a cabo el faraón Amenofis IV (1.364-1.347 a.C.), de la Dinastía XVIII, sustituyendo como culto principal el tradicional culto de Amón por el de Atón. Esta doctrina religiosa era de tendencia monoteísta, considerando a Atón como demiurgo universal, presente en todas las cosas, no siendo preciso ser representado en estatuas como los demás dioses de la religión egipcia. Atón era simplemente representado como el disco solar, cuyos rayos terminaban en manos. Sus santuarios no eran oscuros como los tradicionales egipcios, sino abiertos y llenos de la luz de Atón. Además, el faraón no se conformaba con ser el Sumo Sacerdote de su culto, sino también su profeta. Amenofis IV cambió su nombre por el de Akhenatón ("útil para el disco solar"), trasladando la capital del Reino de Tebas a una construida por él mismo, que denominó Akhet-Atón: "el horizonte de Atón" (actual Tell el- Amarna). La nueva religión no sólo modificó la ideología religiosa egipcia, sino que también se produjeron notables transformaciones artísticas, de carácter naturalista, e incluso intelectuales y políticas, abandonándose la política expansionista de los faraones de la Dinastía XVIII. Se han barajado diversas causas para este profundo cambio, pudiendo ser de diferente naturaleza: política, ideológica, influencia extranjera, e incluso las creencias y fanatismo personal del faraón. En 1.347 a.C. Tutanatón, sucesor de Akhenatón, restableció el culto de Amón, cambiando su nombre por Tutankhamón.
 
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