Iluro
El valle del río Guadalhorce, al sur de la península Ibérica, reunía un buen clima, fauna, tierra fértil y facilidad de comunicaciones, excelentes condiciones para la vida del hombre prehistórico. Los primeros pobladores eran cazadores recolectores, destacando la primordial función que desempeñaría el río Guadalhorce como medio de provisión de materia prima en la fabricación de útiles para ayudarse en sus tareas. Realizaban varios tipos de herramientas, golpeando el sílex hasta obtener un borde cortante: los cuchillos eran utilizados para cortar carne y retirar la piel de los animales ya que eran hábiles cazadores, y los raspadores para curtir las pieles y fabricarse la ropa. Sus descendientes se convirtieron en productores. practicando la agricultura y la domesticación de animales, en asentamientos poco perdurables. Incorporaron útiles pulimentados, molinos de mano para machacar el cereal, al mismo tiempo que fabricaban cerámica a mano para uso doméstico. Un importante descubrimiento supuso la producción de los metales. Empezaron trabajando el cobre y luego el bronce. Hay restos prehistóricos en diferentes yacimientos, entre los que destacan las Terrazas de Canca, Cerro de las Torres, Peñón del Negro, Hoyo del Conde y la Cueva de los Infantes. Los tipos de materiales encontrados son utensilios de uso doméstico y herramientas de caza. Los fenicios fundaron una gran cantidad de colonias a lo largo de las costas del Mar Mediterráneo. Una de las factorías que implantaron los colonos fenicios se asentó en la desembocadura del río Guadalhorce, siendo el objetivo principal la explotación de los minerales, aunque poco tiempo después empezaron a Ilevar a cabo el aprovechamiento de los recursos agrícolas. Estos hechos hicieron que fueran muy buenas las condiciones de intercambio comercial entre los fenicios y los pobladores autóctonos del valle del Guadalhorce. Los testimonios de estas actividades comerciales aparecen en el Cerro de las Torres y en el Peñón de la Almona. en forma de cerámica realizada a torno y con diferentes tipologías según su utilidad, tales como ánforas, cuencos, ollas, o vasos. Cuando se produjo la caída de la cultura fenicia en la zona, se repartieron el territorio, quedando estos en la costa, mientras que el pueblo ibero se instalaba en el interior, en las zonas más elevadas del territorio. Los iberos situaron su poblado en el Cerro de las Torres, lugar donde encontraron unas excelentes condiciones defensivas para controlar la vía de penetración del río Guadalhorce. Muy relacionado con dicho poblado, está un alfar localizado en las faldas del Cerro de las Torres, que funcionó entre los siglos III y I a.C., respondiendo a la demanda de la zona, fabricando cerámica decorada a base de círculos concéntricos de color rojo vinoso. Existen varias hipótesis sobre la localización de la ciudad de Iluro en el termino municipal de la actual Álora. Algunos investigadores, no dudan en situar la ciudad de Iluro en el Cerro de las Torres. al encontrarse en él una cisterna y restos de sillares romanos utilizados para la construcción del castillo. Otros la sitúan en el yacimiento romano de Canca, por la aparición de unas monumentales termas y por ser este un lugar amplio con agua abundante. Lo cierto es que según inscripciones epigráficas, Iluro tuvo estatuto municipal "Municipium Iluritanum" y estuvo gobernada por dos duunviros, perteneciendo a la provincia romana de la Bética, en época flavia. La ciudad formó parte de una de las rutas comerciales de la provincia, apareciendo numerosos vestigios de monedas por todo el municipio, como consecuencia de la actividad comercial. La ciudad se encontraba rodeada de numerosas villas rústicas, centros de explotación agrícola, en las que se producía la tan apreciada trilogía mediterránea: olivo, vid y trigo. Ejemplos de esta tipología de villa son Fuente Chamizo, Arroyo Cureña, El Tesorillo y Olivar de la Tumba, conteniendo esta última. una infraestructura excavada en la roca que se utilizaba para extraer aceite. Muy importante fue también la producción de cerámica en alfares ubicados en los lugares cercanos a las vías de comunicación. Algunos de los restos encontrados son Terra Sigilata y Terra Hispánica, vajilla romana con el sello del alfarero que la elaboró, ánforas y jarras para aceite y vino. Hoy, Álora, provincia de Málaga, comunidad autónoma de Andalucía, España.

