Zóar

o Zoar o Zoara. Su nombre significa "pequeña" o "insignificante" en hebreo, y era una ciudad al este de Jordania en el valle de Siddim, en el extremo meridional del mar Muerto, según el mosaico de Medeba del siglo VI. Junto con Sodoma, Gomorra, Admah y Zeboim, las cinco "ciudades de la llanura", fue una de las cinco ciudades programadas por Dios para su destrucción, pero se salvó por la petición de Lot como su lugar de refugio. Anteriormente fue llamada Bela y era una ciudad de los moabitas. Segor es el nombre de Zóar en la Septuaginta. En tiempos del patriarca Abraham, la ciudad se encontraba gobernada por un rey que tras doce años de tributo al rey de Elam Kedorlaomer, se reveló al mismo tiempo que los otros tres reyes que se encontraban en su distrito, pero este monarca elamita junto con sus tres aliados fueron derrotados. En el mosaico de Madaba del siglo VI, está representada en medio de un bosque de palmeras bajo los nombres de Balac o Segor. Es mencionada por Flavio Josefo, Claudio Ptolomeo, Eusebio y san Jerónimo en el Onomasticon. Debido a las aguas que bajaban de las montañas de Moab, se decía que Zóar era un oasis floreciente donde los bálsamos y dátiles florecían de forma exuberante. La Notitia Dignitatum ubica en Zóar una guarnición de equites sagitarii indigenae "unidad nativa de arqueros de caballería". Esteban de Bizancio habla también de su fortaleza, que se menciona en una edición bizantina del siglo V. Cerca de la ciudad había un santuario a Saint Lot mencionado por Hierocles y George de Cyprus. Zóar era parte de la provincia romana tardía de Palestina Tertia. Se convirtió en un obispado y está incluido en la lista de sedes titulares de la Iglesia católica. Se conocen los nombres de tres de sus obispos; Musonius, presente en el Segundo Concilio de Éfeso (449) y en el Concilio de Calcedonia (451); Isidore, mencionado en 518 cuando Isidore firmó la carta sinodal del patriarca Juan de Jerusalén contra Severo de Antioquía; John, que en 536, firmó las actas del sínodo convocado por el patriarca Peter contra Antimo de Constantinopla. En el mismo año, en mayo, John también participó en el sínodo de Constantinopla por el patriarca Mena para condenar a Antimo. Un obispo anónimo se menciona en el Itinerarium Burdigalense de finales del siglo IV. Egeria, la peregrina, habla de un obispo de Zóar que la acompañó en la zona, a principios de los años 380. Antonino de Piacenza en el siglo VI describe a sus monjes y alardea de sus palmeras. No se sabe cuando desapareció la ciudad.
 
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