Clístenes
(ss. VII-VI a.C.). Tirano de Sición (ca.600-570), descendiente de Ortágoras e hijo de Aristónimo. Alcanzó el poder después de asesinar a uno de sus hermanos, Mirón, y deponer a otro, Isodamos. Practicó un gobierno más radical que el de sus antecesores en la tiranía. Según Heródoto, Clístenes proclamó desde el principio su odio hacia Argos, que antiguamente había dominado sobre Sicione, sentimiento que se tradujo en tres medidas; prohibición de recitar los textos homéricos, donde continuamente se celebraba a los héroes argivos; quiso sacar de su territorio la tumba de Adrasto, el héroe mítico argivo al que los sicionios rendían grandes honores, pero se lo impidió el Oráculo de Delfos, y por último el cambio de los nombres de las tribus para que no fueran los mismos que en Argos. La segunda medida es indicativa de la política religiosa de Clístenes, común con otros tiranos, que trata de favorecer cultos populares y agrarios, y en este sentido hay que señalar la introducción del culto de Dionisos, en contra de los heróicos y aristocráticos. Grandes discusiones ha provocado la interpretación del cambio de nombre de las tribus, atribuyendo denominaciones vejatorias (Hiatai, Oneatai y Choireatai, derivados de las palabras "cerdo" y "asno" y "bruto") a las tribus dorias, mientras que a la suya, no doria, la denominó Archelaoi "los jefes del pueblo, los gobernantes". Parece inverosímil que Clístenes hubiera tomado semejante medida, por lo que estos nombres podían ser de origen totémico, reflejo de antiguos cultos predóricos. Muy activa fue la política de Clístenes en el exterior. Amplió el territorio de su ciudad con la conquista de Pelene y probablemente también de Kleonai; se opuso con fuerza a las pretensiones hegemónicas de Argos y participó en la Primera Guerra Sagrada junto a Alcmeón de Atenas y a Euríloco, príncipe tesalio; con su victoria, Clístenes sentó a Sicione en el nuevo consejo de la Anfictionía de Delfos. El prestigio de Clístenes queda de manifiesto por el número de pretendientes que se disputaron la mano de su hija Agaristé, emparentando finalmente con los Alcmeónidas atenienses al casarla con Megacles, cuyo padre, Alcmeón, había dirigido a los atenienses en la Guerra Sagrada. A la muerte del tirano, el poder pasó a un tal Esquines, cuyo parentesco con Clístenes no está claro, que fue expulsado por una intervención espartana, promovida quizá por el éforo Quilón, hacia el año 556. Hizo edificar en Delfos un monumento cuyas métopas esculturadas, afortunadamente encontradas en nuestros días, ilustran leyendas cuidadosamente escogidas por él en función de su política antidoria. Protegió las artes y mandó construir con los despojos de las guerras un monumento citado por Pausanias.

