Caza

La persecución, apresamiento y, generalmente, muerte de animales salvajes por medio de armas, ha constituido una práctica muy antigua. Constituyó un medio de procurarse alimento y animales para domesticar, al mismo tiempo. La caza tiene un origen prehistórico, como lo prueban los fósiles y utensilios encontrados en las cavernas y estudiados por los arqueólogos. El hombre, antes de conocer la ganadería y la agricultura, fue principalmente cazador, como lo son aún en la actualidad los individuos de las tribus salvajes, cuyos recursos alimenticios están limitados a los productos de la caza y a los de la pesca. Los antiguos hebreos, los egipcios, los asirios y los babilonios eran muy aficionados a la caza, y servíanse para ella de redes, del arco y del venablo. El primer cazador, según la Biblia, fue Nemrod, rey de Nínive. Esforzado y fuerte, cazó ante el Señor en la llanura de Sennaar. Más tarde, los galos, los francos y los germanos practicaban también apasionadamente el ejercicio de la caza, y cazaban la liebre, el oso, el gamo y otros cuadrúpedos. Después de la caída del Imperio romano, al establecerse en Europa el régimen feudal, se desarrolló la caza como diversión de los señores, tomando entonces un carácter distinto del que había tenido para los pueblos de la antigüedad. Así lo demuestran los relieves y la escultura. )o()o( PRÓXIMO ORIENTE )o( Una de las más significativas representaciones es el relieve del león con el arquero de Tell-Halaf (la primitiva Guzana) fechado en el 1200 a.C.. Pero, sin duda, los más famosos son los bajorrelieves de caza de Ashurbanipal II. Estan allí descritas, en escenas sucesivas, la vida de los peces, los perros, la caza de los leones y otros animales salvajes, los cazadores, sus armas (arcos y lanzas), sus carros y su séquito. )o()o( EGIPTO )o( Para el egipcio, la caza constituía algo sagrado pues contribuía a la obra divina de mantenimiento y transformación de la naturaleza, participando en la lucha contra el caos primordial. Las inscripciones de las cacerías reales no dejan lugar a duda en este aspecto. La utilización de objetos de origen antiquísimo como el bastón arrojadizo como supervivencia simbólica y ritual en la caza, es una prueba de ello. Este sentido religioso, mágico y casi ritual de la caza pervivió en época lágida, sobre todo en la caza de algunos animales como el león, el elefante, el avestruz, el toro salvaje, reservados a los reyes. En la época clásica (Karnak) y hasta en los tiempos de los Ptolomeos (Edfu) o de los emperadores romanos (Esna), los ritos de la caza con red, celebrados en los templos, asimilaban los animales capturados a los enemigos del dios o del rey. Muchos de estos animales, cazados vivos con red, eran llevados y mantenidos en los templos, debido a este carácter religioso dado a los mismos.
 
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