Seda
La producción de la verdadera seda estuvo confinada a China hasta el siglo VI, pero hacia el siglo V a.C. fue importada a Asia occidental en forma de telas o hilo. Durante el período helenístico se difundió por el mundo griego y a comienzos del Imperio había alcanzado Roma a través de Partia y de las ciudades fenicias de Tiro y Sidón. En Roma era tan cara que se dice que valía su peso en oro y su utilización sufrió el ataque de los moralistas. Una seda cruda inferior fue producida en la isla de Cos desde el siglo IV a.C. y durante mucho tiempo fue el único material disponible para los adornos de seda caseros. Ver, Comercio, Seres.

