Acacio de Berea

(ss. IV-V). Nació en Siria en 322. Abad de un monasterio, fue preconizado obispo de Berea (Palestina) en el año 379 por Eusebio de Somosata, después de la muerte del emperador Valente (378). Fue amigo de san Epifanio y san Flaviano, contribuyendo mucho a la elevación del último al patriarcado de Antioquía, y perseguidor de san Juan Crisóstomo, si bien después reconoció su falta. Defendió la ortodoxia, combatiendo el arrianismo. Desempeñó varias comisiones en Roma, y defendió la doctrina de las dos naturalezas de Jesucristo ante el papa san Dámaso, Asistió a casi todos los sínodos que se celebraron y al concilio de Constantinopla (381). Al estallar la lucha entre Cirilo de Alejandrfa y Nestorio, reprobó los procedimientos enérgicos del primero, y procuró un acuerdo entre los dos adversarios. Las tres cartas que se conocen de Acacio, se refieren a esta cuestión, Teodoreto dice que gobernó su iglesia con el mayor celo y prudencia, y que durante su episcopado no cambió jamás la manera de vivir que tuvo siendo solitario. Murió a la edad de ciento diez años (432), después de haberse reconciliado con el papa Inocencio l.
 
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