Acacio el Tuerto

(Monophthalmus) (siglo IV). Fue arzobispo de Cesarea (Palestina) y sucesor del famoso Eusebio, del cual habia sido discípulo en aquella sede (340), Erudito y elocuente, se unió a los eusebianos, más por ambición que por convicción, como lo demostró con sus frecuentes cambios, pues de arriano acérrimo pasó a católico para volver a caer de nuevo en el arrianismo. Acacio tuvo gran parte en el destierro del papa Liberio y en la intrusión del antipapa Félix. También hizo deponer a san Cirilo por causa de cuestiones que tuvieron acerca de la primacía y jurisdicción de sus iglesias. Trabajó para deponer al papa Silvestre y fue también uno de los prelados que en los concilios de Rímini y de Seleucia (359), contribuyeron con más empeño á. rechazar el símbolo de Nicea. Por último, habiéndose declarado en favor de los anomeos o arrianos puros, inventó poco después una fórmula en la cual, rechazando igualmente las voces omousios, omoiousios y anomosos, empleaba frases vagas y equívocas, significando que el Hijo es igual al Padre, casi en el sentido de los semiarrianos; su fórmula, término medio entre los errores de unos y otros, disgustó igualmente a todos, y sólo tuvo escaso número de partidarios, que se llamaron Acacianos, Fue excomulgado por el papa Silvestre (360), y murió en el 365. Según san Jerónimo, compuso un largo comentario al Eclesiástico en 17 volúmenes, y un tratado sobre "Cuestiones diversas", que se han perdido, lo mismo que sus restantes escritos, de los que sólo quedan fragmentos insignificantes.
 
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