Clemente I

(papa y santo) (30-100). Según el testimonio de Tertuliano, Clemente había recibido la consagración episcopal de manos del príncipe de los Apóstoles. Y desde el año 90 al 99 apareció en Roma como el tercer sucesor de Pedro en el pontificado, después de san Lino y san Anacleto. Escribió una importante carta a los corintios, sobre la caridad, cuyo objetivo era restablecer la paz y la concordia entre los cristianos. En Corinto se había levantado un ambiente religioso nacionalista con alborotos y disgustos: el amor supone concordia; la concordia no puede existir sin unión. El año 100 el emperador Trajano, organizó una persecución y apresó al Papa Clemente. Fue desterrado al Quersoneso, en el extremo del Imperio y condenado también a trabajos forzados en unas minas de mármol. Había allí unos mil cristianos trabajando. El papa fue invitado a sacrificar al dios Júpiter, pero se negó. Entonces lo arrojaron al mar, con un áncora atada al cuello. Su sucesor fue san Evaristo. Su fiesta se celebra el 23 de noviembre.
 
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