Cleómenes III

(siglo III a.C.). Rey de Esparta (236-222), de la casa agiada, hijo y sucesor de Leónidas II. Renunciando a la política de su padre y empujado por su esposa Agiatis, viuda del euripóntida Agis IV, y por el filósofo estoico Esfero de Borístenes, Cleómenes se alzó como restaurador de las reformas sociales de Agis, coincidiendo con momentos de graves amenazas externas ante la tendencia expansionista de la Liga Aquea. Pero antes de iniciar sus reformas, Cleómenes quiso restaurar el prestigio de Esparta y con tal fin entró en guerra contra los aqueos, reforzados con la presencia de Megalópolis en la Liga y la influencia de Lidíadas. En el año 228 se iniciaron las hostilidades, que no culminaron en nada al negarse Arato de Sición y Aristómaco a aceptar batalla en Pallantion. Cleómenes no desistió y en el 227 consiguió para sí los subsidios que Ptolomeo III proporcionaba a los aqueos para oponerse a Macedonia; en el campo de batalla alcanzó dos victorias sobre Arato, una en el monte Liceo y otra en Ladocea, donde murió Lidíadas. Estos triunfos empujaron a Cleómenes a dar un golpe de timón en Esparta y llevar a la práctica su plan reformista. Para eliminar cualquier oposición, Cleómenes hizo asesinar a todos los éforos excepto a uno, desterró a los principales latifundistas e incluso instigó el asesinato de su colega Arquidamo V, nombrando ilegalmente rey a su propio hermano Euclidas. Sus propuestas se centraban en la abolición de las deudas, la redistribución de la tierra y la ampliación del cuerpo cívico con la admisión de los periecos; la antigua educación y la forma de vida tradicional espartana fueron reimplantadas y el eforado suprimido. El objetivo último era restaurar el tradicional valor militar y hacer del ejército un instrumento no sólo de defensa sino sobre todo de conquista, para lo cual lo organizó al estilo macedónico. Reforzado con estas medidas, en el año 226 Cleómenes invade Acaya, toma la ciudad arcadia de Mantinea y vence a los aqueos en Dyme, forzando una paz en la que prácticamente se reconocía a Cleómenes la hegemonía en el Peloponeso. Sin embargo, cuando iba a celebrarse la firma oficial, Cleómenes sufrió una hemorragia y el acto se pospuso para el año siguiente, lo que fue aprovechado por Arato para conseguir que los aqueos denunciasen lo pactado. Las hostilidades se reiniciaron en el año 225, y Cleómenes, reforzado con una alianza formal con Ptolomeo III, casi desmantela la Liga Aquea al apoderarse de importantes ciudades de la misma, conquistando Argos en el 225 y atacando Corinto al año siguiente. Por otra parte, Cleómenes portaba la bandera de los pobres contra la Liga Aquea, defensora de los intereses de los pudientes, pero al no realizar en las ciudades conquistadas las reformas esperadas, causó gran decepción entre sus partidarios. Fue de todas maneras la acción militar la que terminó con sus planes. Para detener a los espartanos, Arato firmó una alianza con Antígono III Dosón, por la que le prometió el Acrocorinto. Cleómenes no pudo resistir el ataque macedonio, poco a poco fue perdiendo posiciones, Ptolomeo le privó de los subsidios y finalmente fue derrotado en Selasia (222) por el soberano macedonio Antígono III Dosón. Una vez más los intentos de aplicar las reformas habían fracasado. Como consecuencia, Esparta tuvo que ingresar en la Liga Aquea y las reformas de Cleómenes fueron anuladas. Cleómenes logró huir y se refugió en Egipto, pero como el nuevo rey Ptolomeo IV le negó toda ayuda y le retuvo a la fuerza, Cleómenes quiso recuperar su libertad al tiempo que encendía en Egipto la revolución social, encontrando la muerte en el intento (219). Con él concluyó la familia de los Agiadas.
 
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