Advocatus
Abogado romano. Las personas implicadas en un proceso civil podían encargar la presentación de su caso a un abogado. En la República tardía, bajo la influencia de la retórica griega, algunos integrantes de la élite romana se hicieron abogados profesionales, el más famoso de ellos fue Cicerón. A los abogados les estaba prohibido cobrar, aunque el cobro de una minuta se hizo legal hacia el final del siglo II. Sin embargo, el abogado establecía relaciones de obligación y amistad (amicitia) con otros miembros de la élite. Los abogados no eran expertos legales y por tanto se les debe distinguir de los juristas, hasta el Bajo Imperio. Los abogados tenían más que ver con el arte de la persuasión que con el conocimiento de la ley. Ver, Orator, Advocatio, Advocatus fisci.

