Alcimo
o Alcimus (siglo II a.C.). Sumo sacerdote de Israel durante tres años, del 162 al 159 a.C. durante la revuelta de los Macabeos. Era descendiente de Aarón, sin ser de la línea de los sumos sacerdotes que ocuparon esta función en época persa, y al principio de la época helenística. Según Flavio Josefo, no era de la casa de Onias, pero era sacerdote. Genèse Rabba le presenta como sobrino de Rabbi Yosé ben Yoezer, el cual era de la familia sacerdotal. Después de la ejecución del sumo sacerdote Menelao en Beroé en 162 a.C., Alcimo recibió la función de sumo sacerdote de Antíoco V Eupátor. Pertenecía al partido a favor de los séleucidas, y opuesto al de los Macabeos, pero los estudiosos reconocieron en él a un judío auténtico, no asimilado por el mundo griego. Primeramente fue recibido favorablemente por los judíos, debido a su ascendencia, pero se hizo aborrecer por sus crueldades. Cuando Demetrio I Sóter se evadió de Roma y tomó el poder en lugar de Antíoco V Eupátor, Alcimo tomó partido por él, recibiendo entonces el apoyo de Báquides, gobernador de Siria. En 161 a.C., Alcimo, ya destituido como sumo sacerdote, se dirigió a Demetrio, quien envió un ejército a Jerusalén dirigido por Báquides para restaurarle en su función. Durante el invierno de 161/160 a.C., Báquides nombró a Alcimo gobernador de la provincia de Judea y regresó a Antioquía. El régimen de terror instaurado por Alcimo condujo a una reanudación de la guerra civil. Simón Macabeo aprovechó la salida de Báquides para atacar. Derrotó a Alcimo, y le forzó a fugarse a Siria. Allí, convenció a Demetrio de levantar un nuevo ejército conducido por Nicanor, que fue vencido por las fuerzas de Simón en la batalla de Hadassah, cerca de Beït-Horon. Durante esta batalla, Nicanor resultó muerto. Un tercer ejército, nuevamente bajo el mando de Báquides, fue enviado y Alcimo fue repuesto, asegurado esta vez por una importante guarnición. No obstante, no disfrutó mucho tiempo de su triunfo, muriendo de una parálisis en el mes de abril de 159 a.C.. Después de él, la función de sumo sacerdote quedó mucho tiempo vacante. La ausencia de sumo sacerdote en este período hace sin embargo suponer a ciertos críticos que la plaza fue ocupada por el Maestro de justicia, fundador del movimiento del Yahad, a menudo identificado con los esenios, de los que se habla en una treintena de los Manuscritos del Mar Muerto. No hay sin embargo ningún consenso al respecto.

