Constantino I
Cayo Flavio Valerio Aurelio Claudio (ca.274-337) (Caius Flavius Valerius Constantinus). Emperador romano, apellidado el Grande, hijo de Constancio Cloro, asociado al Imperio por Diocleciano en la tetrarquía y de Flavia Elena. Nació en Naissus (Nis, Serbia), en la Dacia, por los años de 274, y murió en Nicomedia en 337. Hizo sus primeras campañas en Reino Unido, con su padre. Tras el nombramiento de este como césar (emperador subordinado) en el 293, Constantino se convirtió en cortesano del augusto Diocleciano (emperador principal), en Nicomedia. Fue enviado a servir como oficial bajo el mando del otro césar, Galerio, en su campaña en Armenia contra los partos, donde Constantino destacó. En el 305, Diocleciano y Maximiniano abdicaron, y Galerio y Constancio se convirtieron en los nuevos augustos. Galerio retuvo a Constantino en su corte como rehén para garantizar el buen comportamiento de su colega augusto. El nombramiento del "césar" Maximino Daya, un desconocido, según Lactancio, en Oriente, en vez del popular Constantino, filius Augusti, había producido cierto malestar, similar a la sorpresa que en Occidente había supuesto el nombramiento de Severo, Flavio Valerio, en lugar del de Majencio, el hijo de Maximiano. Tal vez por ello Constancio reclamó al año siguiente la presencia de su hijo en la Galia, que Galerio aceptó a regañadientes, mientras que Majencio, en Roma, hacía lo posible por conseguir la resistencia del Senado a Severo. Constantino ayudó a su padre en la campaña en Escocia contra los invasores pictos. Cuando Constancio murió en York en julio del 306, Constantino, que se había distinguido en la guerra contra los francos en el bajo Rhin, fue proclamado emperador (augusto) por los ejércitos romanos de la Galia y Britannia. Constantino escribió a Galerio reconociendo que Severo, Flavio Valerio tenía más derecho a ser augusto que él, pero buscando el título de césar, a lo que Galerio accedió de mala gana. Se instaló en Tréveris. A finales del 306, tan sólo cinco meses después de la muerte de Constancio, el sistema tetrárquico había desaparecido de hecho. Constantino había sido proclamado "augusto" por los soldados de su padre, pero Galerio, el nuevo "senior Augustus" no le reconoció más que como "césar". El Senado rechazó la promoción a "augusto" de Severo, por lo que Majencio se declaró como tal y logró que su padre asumiera de nuevo el trono: había pues 4 "augustos" (2 legítimos y 2 usurpadores) y 3 "césares" (2 legítimos y 1 ilegítimo). En el 308 se celebró una conferencia en Carnuntum (cerca de Haimburg, Austria) a la que acudieron Diocleciano, Galerio y Maximiano, y en la que se nombró a Licinio augusto de Occidente (Severo había sido asesinado por Majencio), degradando a Constantino y a Maximino Daya a la posición de "hijos de Augustos". Constantino rechazó la decisión, pero dio refugio a Maximiano cuando fue expulsado de Roma por Majencio, a quien había intentado deponer. Constantino pasó los cinco años siguientes luchando en Britannia y en la frontera del Rhin. En marzo del 307 fue visitado por Maximiano, que le dio en matrimonio a su hija Fausta, con la que Constantino estaba comprometido desde el 293, y reconoció a Constantino como el augusto de Occidente. Mientras tanto, Majencio, el hijo de Maximiano, con un golpe de Estado se había apoderado de Italia y África, y primero Severo y luego Galerio, los dos augustos, intentaron desalojarlo sin éxito. Constantino estaba defendiendo la frontera renana cuando Maximiano ocupó Massilia (Marsella) en un intento de recuperar su posición de emperador. Constantino derrotó y capturó a su suegro, obligándolo a que se suicidara. En el 311 murió Galerio, y Licinio buscó la alianza de Constantino contra Maximino Daya y Majencio. En el 312, Constantino invadió el feudo de Majencio en Italia y obtuvo victorias en Turín y Verona, antes de empujar a las tropas de Majencio delante de él hasta las Rocas Rojas (Saxa Rubra), a poca distancia de las puertas de Roma. Constantino obtuvo aquí una gran victoria, ayudado, según su afirmación, por el dios cristiano. Majencio se ahogó intentando cruzar el Tíber en el puente Milvio, como se llamó tras la batalla (28 de octubre del 312). Constantino obtuvo entonces la posesión de toda la parte occidental del imperio y fue recibido por el Senado como el nuevo augusto, reemplazando en el puesto a Maximino Daya, recientemente derrotado por Licinio. Se erigió el Arco de Constantino en el foro en conmemoración de su victoria. Constantino disolvió la guardia pretoriana, que había tenido tanta influencia en hacer y deshacer emperadores. Licinio, ahora el augusto más antiguo y soberano único del Este, se encontró con Constantino en Milán en el 313 y se casó con Constancia, la hermanastra de Constantino. Ambos "Augustos" restablecieron el régimen de "diarquía" y gobernaron en armonía durante algunos años. Símbolo de esta colaboración fue el llamado "Edicto de Milán", que puso fin a las persecuciones contra los cristianos y declaró la libertad de cultos en el Imperio. Cuatro años después, de mutuo acuerdo, ambos "Augustos" nombraron "césares" a sus hijos respectivos: Constantino, a Crispo y Constantino II; Licinio, a su hijo Liciniano, intentando así recuperar la práctica de la sucesión dinástica perdida durante las Tetrarquías. Pero pronto la colaboración dejó paso a la rivalidad, especialmente cuando hacia el 320 ambos "Augustos" adoptaron medidas diferentes respecto a la actitud política ante el grupo cristiano ya infiltrado en los cuadros dirigentes de la nueva administración imperial. Constantino, que ya desde el 313 había intervenido decisivamente en la solución del cisma donatista en África, promulgó leyes en favor de la Iglesia que protegían los intereses económicos de sus seguidores y la capacidad jurisdiccional de las jerarquías eclesiásticas en materia religiosa. Por el contrario, Licinio, ante la fuerza de la Iglesia de Alejandría, optó por reemprender una política persecutoria contra el influyente grupo cristiano identificado con la política de asimilación constantiniana. No obstante, por importantes que fueran estas diferencias en política religiosa, Constantino se vio obligado a aplazar el enfrentamiento con su colega en Oriente por razones militares. En efecto, desde el 315 los problemas fronterizos se habían reanudado con tal fuerza en el frente danubiano que el emperador tuvo que establecer su sede eventualmente en Sirmium, más próxima a la zona de conflicto, pero también a medio camino de la marcha a Oriente contra Licinio. No obstante, en esta "primera guerra" la iniciativa correspondió al emperador oriental, que disponía de un ejército más numeroso. Sin embargo, el resultado no fue favorable a Licinio. Tan sólo éste logró imponer a Constantino el nombramiento de un"césar" de nombre Bassianus, su amigo personal, pero también cuñado de Constantino, al que se le cedió el control sobre los territorios limítrofes entre una y otra "parte" del Imperio. En 316, dos victorias consecutivas del ejército constantiniano en Pannonia y Tracia aconsejaron a Licinio buscar una eventual solución del conflicto. La reconciliación entre ambos "Augustos" se selló con el acuerdo del 317 de nombrar "césares" a sus hijos respectivos. Cuando la guerra se reanudó siete años más tarde, Licinio había perdido no sólo la inicitiva, sino también a su jefe militar de nombre "Valente", que incluso había sido proclamado "augusto" por el propio Licinio, quien poco después ordenó también su ejecución. En julio del 324 la confrontación parecía inevitable, pero esta llamada "segunda guerra" fue ya claramente favorable a Constantino. Licinio y su hijo fueron derrotados por el ejército occidental al mando de Crispo en Adrianópolis, Crisópolis y finalmente Bizancio. En otoño del 324, el choque frontal en el Helesponto supuso la rendición y muerte de Licinio, por lo que Constantino se convertía en "único emperador". Se restablecía así la unidad del poder imperial tras varias generaciones en que éste había sido compartido por dos o más gobernantes. La victoria militar sobre las tropas de Licinio tuvo importantes repercusiones políticas. En primer lugar, Constantino podía organizar la sucesión dinástica entre sus propios hijos, para lo cual el 324 elevó a "césar" a Constancio y el 333 a Constante, con sólo diez años. Aunque estos nombramientos pretendían, en teoría, garantizar la sucesión, conllevaban en la práctica un reparto más racional y eficaz de las competencias militares. Pero la ejecución del "césar" Crispo, hijo de Minervina, en 326, acusado de adulterio con su madrastra y emperatriz Fausta, dio al traste con algunos de estos planes. Constantino tuvo que recurrir al nombramiento de su sobrino Dalmacio como "césar" en 335 para suplir el vacío dejado por Crispo y la inactividad de Constante, el menor de sus hijos. Es posible incluso que en 336 otorgara el mismo título a Hannibaliano, otro sobrino del emperador, a quien confió una campaña en Armenia y propuso como "rey de reyes". En realidad, sin embargo, en estos últimos años de reinado se reanudaron con fuerza los problemas fronterizos: tras combatir a los alamanes en el frente occidental, Constantino "césar" combatió contra los godos desde el 332. En 333 Constancio fue destinado al frente oriental donde los persas habían reanudado sus ataques contra posiciones romanas. Pero la muerte sorprendió a Constantino en Nicomedia, en mayo del 337, sin que aparentemente, a pesar de todas las previsiones sucesorias, hubiera dejado resuelto el problema del "reparto" del poder. Por otra parte, ya desde la victoria definitiva sobre Licinio en 324 Constantino, convencido del valor estratégico de la ciudad griega de Bizancio, decidió fijar allí la nueva capital del Imperio, que llevaría su nombre: Constantinopla (Constantinopolis, 11 de mayo de 330). Se daba así un paso efectivo hacia la separación formal de las dos "partes" del Imperio (oriental y occidental), situación que no se consolidaría hasta finales de siglo, tras la muerte de Teodosio en 395 con la proclamación de la "partitio imperii" entre sus hijos Arcadio y Honorio. Por el momento Constantinopla, la nova Roma del Imperio cristiano, sería inaugurada oficialmente en 330 como nueva sede imperial, aunque a la larga se convertiría en la nueva capital de todo el Imperio, a pesar de que en adelante las sedes imperiales se multiplicaron: además de Milán, Sirmium, Nicomedia, Antioquía y Tréveris, entre otras, albergaron con frecuencia a "césares" y "augustos". La muerte de Constantino en su villa de Acyron, cerca de Nicomedia, durante las fiestas de Pentecostés del 337 (22 de mayo), puso de manifiesto la debilidad del poder político en la solución de los problemas de estado. En efecto, cinco "césares" y no pocos familiares del "gran" Constantino (que había llegado a proclamarse descendiente de Claudio II el Gótico (268-270) aspiraban a heredar el trono imperial hasta el punto de que la noticia de su muerte fue silenciada oficialmente durante varios meses. Entretanto, los "césares" advenedizos, que ni siquiera habían logrado el reconocimiento del ejército, fueron eliminados. Pero el interregnum se saldó finalmente con una masacre en el palacio de Constantinopla en setiembre del 337, en la que murieron todos los parientes del emperador que pudieran aspirar al trono, librándose tan sólo Galo y Juliano, sobrinos de Constantino, por su corta edad. Después se procedió a un reparto jurisdiccional de los territorios entre los tres hermanos: Constantino II, el mayor, controlaría las provincias occidentales del Imperio; Constancio II se encargaría en cambio de la administración de la zona oriental; mientras que Constante, el menor, con tan sólo catorce años, habría quedado al margen o con la asignación simbólica de la conflictiva zona ilírica, pero tutelado por el mayor de los hermanos que debía ser reconocido también como senior Augustus; por esta razon Constantino II tomaba el atributo imperial de "Maximus", mientras que sus hermanos sólo ostentaban el de "Victor". Constantino fue un emperador sumamente competente y de gran capacidad militar que unió el Imperio Romano bajo un único gobernante por primera vez en mucho tiempo. Comenzaron una serie de reformas que completaban las de Diocleciano: la creación de un ejército de maniobra, basado en la caballería; la separación de las funciones de gobierno civil de las militares, la reorganización de la corte y una nueva vida para el Senado. Además, Constantino construyó en Bizancio una nueva capital que sirvió de base para el gobierno y vigilancia de las fronteras orientales y danubianas (326-330); Constantinopla se modeló a imitación de Roma, pero, signo de los tiempos, sin templos paganos. En esa época, la administración del imperio era muy diferente de aquella de los primeros siglos: el emperador era autócrata y se había abandonado toda pretensión de compartir el poder con los senadores o el pueblo. Constantino reformó el ejército: tras disolver la guardia pretoriana, creó un nuevo cuerpo del ejército con mejor paga que las tropas fronterizas. Empleó a un gran número de germanos en sus nuevos cuerpos y en los altos puestos de mando. A pesar de ser un hombre de gran cultura, Constantino era profundamente supersticioso y llegó a creer que recibía mejor trato del dios de los cristianos que de ningún otro. Alentó la difusión del cristianismo y fundó iglesias. Trabajó para mantener la unidad de la Iglesia y él mismo presidió el Concilio de Nicea en el 325, en un intento de suprimir la herejía arriana. La profundidad de su propio cristianismo es de todas formas dudosa, ya que parecía querer divinizar a su padre como Cristo. No fue bautizado hasta su lecho de muerte en Nicomedia. Su reinado fue pacífico desde la caída de Licinio hasta que en el 332 tuvo que expulsar a los godos de la frontera del Danubio. En el 334 asentó a 300.000 sármatas en el territorio romano a lo largo del Danubio para que sirvieran como mano de obra para futuras guerras. Impugnó las leyes de Diocleciano contra los cristianos; restituyó el libre ejercicio de la religión; construyó templos y liberó a los cristianos presos; exoneró del pago de impuestos a los clérigos, y suprimió la ley de castigo al celibato. Asimismo, impulsó las reformas de la Administración civil y la organización del Ejército, y jerarquizó el Senado por las funciones políticas de sus miembros, más que por sus capacidades. Con Constantino el prestigio del Imperio parecía restaurado y los últimos años de su gobierno fueron generalmente pacíficos, lo que no sucedía en la corte; en el 326, en un escándalo poco claro, Crispo y su mujer fueron ejecutados, mientras que sus otros hijos (Constantino II, Constancio II y Constante), más dos sobrinos (Dalmacio y Anibaliano) fueron preparados con distinta fortuna para la sucesión y a su muerte sólo le cabía esperar que pudieran reinar en concordia.

