Tragedia griega
La tragedia fue un fenómeno ateniense del siglo V a.C.. Hacia el 500 a.C. la presentación de dramas se institucionalizó como parte de las dionisia urbanas, una fiesta celebrada en el mes de marzo en honor a Dionisio (Ver, Tespis). La comedia se introdujo por primera vez el año 486. Otra fiesta conocida como las Leneas, celebrada en enero, también en honor a Dionisio, es estableció en la mitad del siglo V y también incluía representaciones teatrales. Hacia el siglo IV se representaba teatro en fiestas en todos los lugares del Ática y esta costumbre en seguida se difundió por todo el mundo griego. Pero para entonces el período de creatividad había pasado y el canon de los grandes tragediógrafos había quedado fijado para la posteridad con los trabajos de Esquilo, Sófocles y Eurípides. La presentación tenía una forma competitiva similar a la de los grandes concursos atléticos. Cada competidor producía, dirigía, coreografiaba, escribía la música para y, en un primer momento, incluso actuaba en cuatro de sus propias obras, tres tragedias que podían estar relacionadas como una trilogía como la Orestía de Esquilo, y un drama satírico. La representación se llevaba a cabo en el teatro de Dionisio en la ladera de la Acrópolis ante una audiencia que podía llegar a los 14.000 (las mujeres y los niños pudieron haber estado excluidos) al aire libre y a la luz del día. Las subvenciones estatales permitían que los pobres acudiesen. La producción estaba muy elaborada e incluía intermedios de canto y danza ejecutados por el coro. Tanto los actores como el coro, todos varones, llevaban máscaras. La temática era normalmente, pero no de forma invariable, mitológica con variantes en interpretación, motivación y caracterización para plegarse al objetivo del dramaturgo. Ese objetivo, que podía incluir intereses sociales, políticos y morales, era sobre todo lo demás dramático: consistía en crear suspense, provocar a la audiencia tanto emocional como intelectualmente y ganar el premio. Ver, Agatón, Frínico, Ión, Licofrón, Teoricón.

