Craso
Marco Licinio (Marcus Licinius Crassus) (siglo l a.C.). Nieto de Craso, Marco Licinio, el triunviro, hijo de su hijo mayor. Como muchos jóvenes, tras el asesinato de César en el 44 dio su apoyo a Sexto Pompeyo, y tras la caída de este, a Antonio. Parece que Craso abandonó a Antonio antes o durante la campaña de Accio en el 31 a.C. ante la oferta de Octavio de un consulado que desempeñó en el 30. Craso fue entonces nombrado procónsul de Macedonia por dos años, y se comportó correctamente, sometiendo a los tracios y venciendo a los dárdanos y bastarnos, a cuyo rey mató con sus propias manos. Craso reclamó un triunfo y el título de imperator, y fue demasiado lejos pidiendo los spolia opima (los mejores despojos), que era el derecho de los generales romanos que habían realizado la hazaña de matar personalmente al jefe de los enemigos, un premio obtenido solamente dos veces desde los tiempos de Rómulo. Octavio, celoso de sus propios derechos como gobernante y conquistador universal, rechazó su reclamación de los spolia opima (Ver, Coso) asegurando que Craso solo habría estado cualificado para este honor si hubiera actuado bajo sus propios auspicios. Le fue denegado arbitrariamente el título de imperator, que desde este momento se reservaron para sí mismos los emperadores, pero se le concedió bastante más tarde el triunfo, en julio del 27. Tras el triunfo, nada más se sabe de este personaje ambicioso y quizá por ello considerado peligroso por sus competidores. Adoptó un hijo que fue cónsul en el 14 a.C..

