Latifundio

o Latifundium. Finca rústica extensa. Inmenso dominio rural que al principio formaba parte de las tierras del dominio público (ager publicus) y luego pasó a manos de los grandes señores romanos y los grandes propietarios locales. En principio, los latifundios fueron concedidos a los señores y grandes propietarios a título de "posesión" (sin propiedad), pero acabaron considerándolos como verdaderas propiedades (dominium). Estos grandes territorios consistían sobre todo en pastos en los que los esclavos criaban el ganado; el resto se dedicaba a cultivos extensivos (viñedos y olivares). Pero no siempre se podía distinguir entre estos latifundios y las grandes propiedades, divididas en dominios de mediano tamaño, entregadas a colonos libres que practicaban el policultivo, aunque eran sobre todo viticultores y arboricultores. Al parecer, estas grandes propiedades fueron numerosas en el norte de Italia, mientras que los verdaderos latifundios se encontraban en el sur de la península. Sea como fuere, y a pesar de algunas leyes que tendían a limitar la gran propiedad y a convertir a la plebe urbana en pequeños propietarios (ley de Licinio Estolón del año 376 a.C., reformas de los Graco en 133-121 a.C.) y, por otra parte, a formar colonias que permitieran el establecimiento en nuevas tierras (experiencias que propusieron o intentaron C. Graco, Apuleyo Saturnino, tribuno en 91 a.C.), parece ser que al final de la República, Italia cayó en manos de un reducido grupo de propietarios. Los latifundia se convirtieron en la forma típica de la agricultura italiana, pero nunca desplazaron por completo a los pequeños campesinos. Al final de la República parece que ya quedaban pocos; en el Imperio, algunos emperadores (Augusto, Nerva, Trajano) trataron de crear una clase de pequeños propietarios sobre todo en las provincias. Ver, Latifundia, Agricultura.
 
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