Dinastía Artáxida

La dinastía de los Artáxidas o Artáshidas, gobernó el reino de Armenia del 189 a.C. hasta la conquista del país por el Imperio romano en el año 12 a.C. y de forma intermitente hasta el año 12. Su reino comprendía Armenia Mayor, Sofene y de manera transitoria Armenia Menor y parte de Mesopotamia. En el 201 a.C. Antíoco III Megas conquistó Armenia Mayor y Sofene con la ayuda de los generales armenios Artaxias y Zariadres, derrocando a la dinastía Oróntida. Antíoco designó a Artajes como sátrapa de Armenia Mayor y a Zariadres como sátrapa de Sofene. Tras la derrota de Antíoco por parte de Roma en la batalla de Magnesia en el 190 a.C. Artajes y Zariadres se rebelaron y con apoyo romano fundaron los reinos autónomos de Armenia Superior y Armenia Inferior/Sofene. Artaxias se convirtió en Artaxias I de Armenia y se presentó como un descendiente legítimo de la dinastía Oróntida. Al principio de su reino, controlaba regiones donde la población hablaba el idioma armenio y consideraba como objetivo prioritario la unificación de todos los armenios en un estado, pero luego expandió su dominio sobre tierras extranjeras. Fundó la ciudad capital Artashat. La población de la antigua capital oróntida, Ervandashat fue completamente trasferida a Artashat. Durante el reinado de Tigranes el Grande (95-55 a.C.), Armenia alcanzó el cenit de su poder y devino rápidamente en el estado oriental más poderoso. Venció a los partos repetidamente y entre los años 89 y 83 a.C. conquistó Mesopotamia, Siria, Cilicia y Fenicia. Convirtió en vasallos a los reinos caucásicos de Albania e Iberia. Sus límites se extendían del mar Caspio al mar Mediterráneo. Tigranes fundó una capital en una posición más central de su imperio, con el nombre de Tigranocerta.
 
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