Regina Turdulorum
o Turirecina. Ciudad romana de la Beturia túrdula, perteneciente a la Ulterior durante la República. Más tarde perteneció a la Lusitania. El yacimiento arqueológico ocupa unas 40 Ha. Los numerosos hallazgos con este topónimo en la zona de Casas de Reina, hacen pensar que se trataría de la Regina Turdulorum romana, adscrita en el Itinerario de Antonino al denominado Conventus Cordubensis. Destacan entre sus restos el teatro, el foro y algunas viviendas que han sido excavadas recientemente. Desde 1.978 se vienen practicando excavaciones arqueológicas en este importante yacimiento, tanto en el teatro como en el área central de la antigua ciudad, donde se ubicó el foro. Los trabajos en el teatro han dado como resultado la recuperación de un interesante ejemplar de la arquitectura hispano-romana de la segundo mitad del siglo I, quizá de tiempos de Nerón. Su estado de conservación es excelente. Comprende un graderío dividido en varios sectores (cunei) delimitados por escalinatas, capaz de albergar a unos 1.000/1.200 espectadores, que se ubicarían, igualmente, en la parte superior del mismo, quizá en gradas de madera. Orchestra semicircular, estaba pavimentada de losas calizas y a ella se accedía por sencillos pasillos con cubierta de bóveda de medio cañón. El proscenio con sus escaleras de acceso al escenario, que, de madera, es una magnífica obra de mampostería con cintas de mortero (opus incertum). Al escenario se llegaba también a través de los tres puertas tradicionales del frente escénico practicados sobre planta en exedra. El carácter canónico de la construcción reginense lo avala la existencia de dos pequeñas habitaciones, parascaenia, prolongaciones del escenario y, los extremos, dos espaciosas piezas, basilicae, que servían de descanso y solaz a los espectadores. La parte posterior del escenario, el postcenio, se proyectó con una movida fachada de exedras flanqueados por pilastras. Del área central de la ciudad, la ocupaba por el foro, se pudo recuperar un amplio espacio, un templum porticado con una salita dedicado al culto al emperador y a la casa imperial. Junto a este edificio existieron otros, quizá el mercado y la basílica, cuyo carácter lo determinarán futuros trabajos de excavación. Se conoce la red urbana, con calles empedradas con losas calizas y flanqueadas por pórticos que permitían a los viandantes deambular al amparo de las inclemencias del tiempo. Todas las calles estaban provistas de cloacas que venían a desaguar a dos arroyos que delimitaban la ciudad al norte y al sur. La ciudad de Regina Turdulorum aparece citada en las actas del II Concilio Hispalense, que presidió san Isidoro, por lo que se deduce que todavía estaba habitada en el año 619. Acuñó su primera emisión de moneda sobre la segunda mitad del siglo II a.C. con medidas de 30-32 mm, y un peso de 17,7 gr. Presenta en el anverso una cabeza de hombre con casco, a la que rodean tallos de vid. En el reverso, y entre una rodela y una espada afalcatada ibérica, colocadas indistintamente arriba o abajo, está en doble línea la inscripción latina TURIRECINA y la correspondiente en caracteres neo-púnicos. En esta ceca se hizo una emisión posterior algo más baja de medida y peso, en la que a la cabeza del anverso se la rodea de espigas y, en el reverso, entre un racimo de uvas y una espiga se colocó la leyenda, pero ya sólo latinizada, debiendo corresponder esta emisión al siglo I, tras las operaciones bélicas en esta zona. También se ha localizado un divisor (cuadrante) de 15-16 mm y 3,96 gr. Su abandono pudo llegar como consecuencia de la conquista y dominación musulmana de la península Ibérica. Hoy, en las cercanías de Casas de Reina y de Llerena, en el sureste de la provincia de Badajoz, comunidad autónoma de Extremadura, España. Ver, Célticos, Beturia, Túrdulos.

