Toscanos

Nombre de una colonia fenicia que es seguramente su puerto más importante en Andalucía oriental. El yacimiento de Toscanos se encuentra en una pequeña elevación en la margen occidental de la desembocadura del río Vélez y al pie del declive oriental del Cerro del Peñón. Aunque en el momento de la llegada de los fenicios debió ubicarse en lo que fue una bahía que penetraba hacia el interior, hoy se encuentra más alejado de la línea de costa. Se trata de un poblado fenicio rodeado de otros asentamientos relacionados de diversas formas con él y de no menor importancia. El yacimiento fue descubierto por casualidad en medio de la búsqueda de otro asentamiento, en este caso griego, el de Mainake. En la actualidad, Toscanos es una excavación arqueológica en proceso, que permite intuir el trazado urbanístico de casas alineadas en calles o plazas, de planta regular, zócalo de piedra, adobe para los paramentos y techos aterrazados. Los diversos tamaños de las viviendas pueden indicar las diferencias sociales de sus inquilinos. En el poblado fenicio destaca por su singularidad la aparición de un edificio identificado posiblemente con un almacén, compuesto de tres naves rectangulares, una de ellas de dos plantas, donde se ha registrado un gran número de ánforas. Según los estudios realizados se puede considerar como el principal centro de almacenaje y distribución de mercancías de la zona, construido en el siglo VII a.C., el periodo más próspero de la colonia. Para entonces la población se estimaba entre 1000 y 1500 habitantes. Es impresionante la visión de las murallas que protegieron a la antigua ciudad y notables son las tumbas en cámara visibles en la vecina necrópolis. Su cronología arranca, según los arqueólogos que han excavado, en la segunda mitad del siglo VIII hasta mediados del VI a.C.. Posteriormente el lugar volvió a ser ocupado en época romana altoimperial, período del que procede el muro de sillares visible a la entrada del yacimiento, perdurando hasta el siglo III, hecho constatado por el hallazgo de los hornos de Manganeto, una gran villa fortificada realizada fundamentalmente con material reutilizado, y la documentación de una necrópolis. También de este asentamiento se reconoce entre otras estructuras una zona industrial destinada a la metalurgia del cobre y del hierro, así como un embarcadero para cuya construcción se rebajó la roca natural creando una plataforma pavimentada de piedras y fragmentos cerámicos. Este asentamiento, en su fase más antigua, se ha puesto en relación con la necrópolis de incineración ubicada en la vertiente opuesta del río, en Cerro del Mar (Vega de Mena), pero también con los primeros momentos de la necrópolis de Jardín, al mismo lado del río, aunque algo más al norte y a escasa distancia de su emplazamiento. El hallazgo de moluscos de la especie murex, usado por los fenicios en su tradicional industria textil como tinte natural, indican algunos aspectos de su economía, a la que hay que sumar la agricultura, la pesca y la ganadería. La cerámica aparecida demuestra los intensos intercambios comerciales de la colonia: cerámica fenicia, griega (corintia, ática, rodia, jonia, etc.) y etrusca. Los restos de cerámica griega son de época arcaica (kotylai), así como vasijas y ánforas. Como muchas de las colonias fenicias en la península Ibérica (Gadir, Malaka, Baria), Toscanos no alcanzaría la categoría de ciudad hasta el siglo II a.C. ya en época prerromana. En relación con otros yacimientos indígenas el poblado fenicio de Toscanos tenía comunicación, a través de la navegación del río Vélez, con importantes asentamientos como el localizado bajo las ruinas de la fortaleza medieval de la población de Vélez Málaga. Ver, Maenoba, Necrópolis de Jardín.
 
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