Ananías
Él y su esposa Safira vendieron una propiedad, pero sólo entregaron una parte de lo recaudado a los apóstoles. Tras ser reprendido por Pedro, Ananías murió de forma fulminante. Ignorando la fatalidad que le había ocurrido a su esposo, Safira se presentó tres horas más tarde con el mismo engaño y, al ser descubierta, murió también en el acto.

