ÉPILA

El primer asentamiento humano se localizó en el Cabezo de Ballesteros, dentro del casco urbano actual, datando el yacimiento del siglo VIII-VII a.C.. Según los historiadores Épila era una población celtíbera llamada en esa época Bis polis, en el 748 a.C., para luego convertirse en tiempos de los romanos en Segontia, como otras ciudades peninsulares con el mismo nombre, aludiendo a ser la segunda ciudad del Itinerario de Antonino, de Cesaraugusta (hoy, Zaragoza) a Emérita Augusta (hoy, Mérida). De esta época data el puente viejo sobre el Jalón. Ricla y Calatorao, pueblos vecinos de Épila, figuran también en el Itinerario. Algunos mantienen que los celtíberos fundaron Segontia en el año 748 a.C.. Según otros, el nombre de Segontia, interpretado en latín como "secunda" o "segunda", habría sido traducido al griego como "Byspolis", o "segunda ciudad". Este último parece que es el nombre que Plinio daba a la población. Segontia se alió con los celtíberos de Numantia en su lucha contra Roma, siendo destruida después de la victoria romana. Hoy, Épila, comarca de Valdejalón, provincia de Zaragoza, comunidad autónoma de Aragón, España.
 
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