Dionisio

(?-8 a.C.). Historiador y crítico griego de la época de Augusto. Se conoce muy poco sobre su vida. Se cree que era oriundo de Halicarnaso, villa de Asia Menor, de la que tomó su nombre. Fue a Roma hacia el año 31 a.C. y rápidamente se identificó con los romanos llegando a alcanzar buenas amistades entre la alta sociedad política e intelectual romana. Permaneció en esta ciudad hasta el fin del reinado de Augusto, junto a personajes como Rufus Metelius y el historiador Q. Aelius Tubero. Enseñó retórica, aunque triunfó más como gramático que como retórico. Sus obras, exceptuando la antigüedad de Roma, en 20 libros, se ocupan de forma especial de la crítica literaria y del estilo oratorio. Una de las primeras es Sobre los antiguos oradores, de la cual se conserva sólo la primera parte, en la que habla de Lisias, Isócrates e Iseo. Sin duda la más importante dentro de este género es De la fuerza del estilo de Demóstenes. El espíritu laborioso de Dionisio encontró en Roma las fuentes históricas que precisó para componer su antigüedad de Roma. Aprendió latín para poder utilizar las grandes bibliotecas, analizó cultos, escuchó tradiciones y departió con los literatos. Su entusiasmo por el mundo romano se plasmó en sus veinte libros de la Historia antigua de Roma, que comenzó a publicarse en el año 7. En ella, intentó completar la labor de Polibio y, por ello, su relato arranca con la narración de los tiempos primitivos y llega hasta el año 264 a.C. Sin embargo, a Dionisio le faltaba toda agudeza crítica y basó su relato las más de las veces en los propios analistas romanos, con lo que su obra se convirtió en todo un canto a las virtudes del pueblo romano. La obra es, en definitiva, un panegírico de Roma y una justificación total de su actuación política y militar frente a otros pueblos y, entre ellos, el griego; de ese modo, Dionisio tratará de demostrar que el ataque y la anexión de Grecia dentro de la política imperialista romana estaban plenamente justificados por el origen griego del pueblo de Roma. Su amplia formación retórica se deja sentir en los numerosos discursos que pueblan su historia; por otro lado, su adscripción a los ideales helenísticos explican su gusto por dar dramatismo al relato y por imprimir un carácter moralizante al mismo. En cuanto a la lengua que emplea, Dionisio se inclina por un estilo clásico teñido de aticismo. De los veinte libros, hoy sólo quedan completos los diez primeros y parte del libro once; el resto de la obra se conoce a través de las excerptas de Constantino Porfirogénito y de un epítome milanés. De todas formas, antes que historiador Dionisio fue ante todo un profesor de retórica. Y a pesar de que, como se ha dicho, eligió para sus obras un estilo clasicista basado en los modelos áticos, Dionisio mantuvo una postura intermedia entre las dos corrientes fundamentales de asianistas y aticistas; así, no adoptó como modelo a Lisias sino más bien a Demóstenes. Su postura queda clara en el prefacio de su obra Sobre los retóricos antiguos, en la que expresa su decepción ante el asianismo y su gusto por el redescubrimiento del aticismo, algo que cree se ha impuesto gracias al carácter y gusto por la austeridad propios de los romanos. Dentro de este mismo campo de la retórica, Dionisio se encargó de la crítica literaria en obras como su tratado Sobre la mímesis, en el que expone sus juicios literarios y elabora, así, un catálogo de autores que coincide en numerosos puntos con el propuesto por Quintiliano en el libro diez de su Institutio oratoria. Sus opiniones literarias se deslizan también en sus obras Sobre Dinarco o Sobre Tucídides, en sus dos cartas a Ammeo y en su epístola a Cneo Pompeyo Gémino, en la que habla acerca del estilo de Platón. Su obra más importante, Sobre la unión de las palabras, trata de dos elementos importantes del estilo: la elección de las palabras y la combinación de las mismas, con lo que se convierte en uno de los tratados más antiguos que sobreviven acerca de este tema; en él se realiza un importante análisis acerca de la eufonía de las voces y de las posibilidades combinatorias de los sonidos. Dionisio ejerció una crítica literaria tradicional, en la que se buscaban las características estilísticas de los autores; a partir de esos análisis, se elaboraban verdaderos catálogos de escritores con fines claramente propedéuticos. De ese modo, Dionisio no se descubre como un crítico original, aunque sí como un estudioso consciente de la importancia de acometer un estudio de los oradores antiguos acompañado de nociones de retórica y de estética.
 
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