Concilia
Asambleas anuales que celebraban el culto imperial en las provincias romanas a las que cada ciudad enviaba un representante, elegido en función de su riqueza y prestigio social. A partir del siglo II d.C. adquieren un carácter político, ya que durante su celebración se intercambiaban opiniones acerca del estado del gobierno y la administración de las provincias, que podían más tarde ser trasladadas hasta el emperador. Constituyeron así una fuente de orientación para la administración central acerca de la gestión de los gobernadores provinciales.

