Areópago
Consejo político ateniense compuesto por los magistrados salientes. Su nombre se debe a que sesionaba en un lugar llamado colina de Ares (en griego, Areos pagos). Fue reinstalado en 594 a.C. por Solón. Celebraba sus sesiones de noche. No se permitía en él, ningún artificio oratorio capaz de conmover o enternecer a los jueces. La severidad de sus fallos y el espíritu de equidad que los dictaba, dieron al Areópago de Atenas reputación de sabiduría e imparcialidad. Compuesto de 31 miembros, antiguos arcontes, y encargado del juicio de las causas criminales más graves. Formado por aristoi y en la época clásica por los antiguos arcontes. Su poder se vio notablemente reducido con la democracia ateniense. Este Consejo aristocrático ateniense era el descendiente del Consejo de Ancianos homérico. Su reclutamiento y sus poderes en el período presoloniano son mal conocidos. Se era areopagita de por vida. Al no estar definidos los poderes del Consejo, no eran limitados. El elemento fundamental era religioso. El Consejo juzgaba los sacrilegios y todos los delitos que podrían entrañar una mancha para la ciudad, en particular los homicidios, y sabía interpretar la themis, la ley no escrita. Era, además, el guardián del orden público y tenía el derecho de castigar a todos los delincuentes. Era, por último, el guardián de las leyes y controlaba a los magistrados; quizá entonces designaba incluso a los Arcontes. Sus poderes judiciales y políticos eran, pues, muy extensos: el poder de los eupátridas se ejercitaba así en el terreno político tanto como en el militar y económico. Desde Solón, el reclutamiento del Areópago es bien conocido: los areopagitas son los antiguos arcontes cooptados por sus colegas. De Solón a Efialtes, la historia del Areópago es la de una lenta decadencia: la evolución social del siglo VI y las creaciones institucionales de Solón y de Clístenes no podían sino debilitarlo. Su prestigio se mantuvo pero su papel político disminuyó. Después de Salamina comienza a considerarse como un bastión antidemocrático ese Consejo de miembros nombrados vitaliciamente y de múltiples actividades de policía y de justicia. En 462 a.C., Efialtes le quitó la mayoría de sus atribuciones, calificándolas de sobreañadidas. Aristóteles afirma que, después del conflicto con los persas, el Areópago recuperó el gobierno de la ciudad "sin que ningún decreto le hubiese atribuido este poder". Esto implica que el viejo Consejo había usurpado algunas funciones, de las que había quedado virtualmente relegado tras las reformas de Clístenes. Cuando Cimón regresó a Atenas "rechazado" por los espartanos, Efialtes convencía a la Asamblea de la necesidad de tomar medidas contra el Areópago. Estas se materializaron en las leyes de 462/61 que llevan su nombre, consistentes en: 1) expulsar a algunos de sus miembros; 2) recuperar las competencias administrativas "usurpadas"; y 3) privar al Areópago de sus atribuciones políticas, repartidas ahora de la forma siguiente: las "probuléuticas", al Consejo de los 500; las legistativas, a la Asamblea, y las judiciales, a los tribunales populares o Heliea, que pasaron de órganos de apelación agrupados en "dikasteria" (entre 201 y 1501 ciudadanos) a tribunales de primera instancia con capacidad para dar sentencias definitivas. El Areópago sólo conservó la jurisdicción del homicidio voluntario, del envenenamiento y del incendio, así como la guardia de los olivos sagrados, pero seguía siendo la más venerable de las instituciones atenienses. De esta forma el Areópago, que, según Aristóteles, se había convertido en "guardián de la constitución", perdió todas sus atribuciones hasta que fue rehabilitado por el grupo oligárquico del 404. Recuperó importancia bajo el Imperio Romano como Consejo de ciudad o Gerusía.
)o( MITOLOGÍA.- Se instituyó para dirimir diferencias entre Atenea y Posidón o para juzgar a Orestes por asesinar a su madre. Ver, Halirrotio.

