Ariovisto
(Ariovistus) (siglo I a.C.). Rey de los suevos de Germania. En las largas disputas por el dominio de la Galia central entre las tribus indígenas, Roma había apoyado a los eduos, que, gracias a esta ayuda, lograron imponerse sobre sus vecinos y rivales, los arvernos. Pero, a finales de la década de los sesenta, los eduos vieron peligrar esta hegemonía cuando otra tribu lindante, la de los sécuanos, abrió las hostilidades contra sus vecinos, confiada en la ayuda militar de Ariovisto. Los eduos fueron vencidos, y Ariovisto recibió como recompensa la llanura de Alsacia, haciendo venir a sus compatriotas de más allá del Rhin, que llegarían a sumar, en el 58, unos 120.000 según algunas fuentes. En el 61 venció nuevamente a los eduos en Admagetobria. obligándoles a entregar prisioneros y a pagar un tributo. Lógicamente, los derrotados eduos pidieron la ayuda de Roma, que apenas reaccionó pidiendo una satisfacción diplomática. Los eduos, reconciliados con los secuanos, dieron desde entonces a su política un curso antirromano. Además, Ariovisto trató despóticamente a sus antiguos aliados. Las tribus galas solicitaron de César ayuda contra Ariovisto. El procónsul intentó pactar con el jefe suevo, pero, rotas las conversaciones, se llegó a un encuentro en Belfort, cerca de Besançon (58), donde los germanos fueron derrotados en una sangrienta batalla y obligados a traspasar el Rhin, dejando ochenta mil muertos sobre el campo de batalla. Sólo algunos germanos, entre ellos el propio Ariovisto, lograron ponerse a salvo cruzando el Rhin. Aunque la campaña contra Ariovisto suscitó en Roma las críticas de los enemigos de César, ya que Ariovisto había sido declarado antes amigo del pueblo romano, el hecho indiscutible fue la ampliación del dominio romano hasta el límite natural del Rhin, que marcaría para siempre la frontera septentrional del imperio. Poco después, Ariovisto murió de muerte violenta, probablemente a manos romanas. Ver, Magetobria.

