Olimpia
u Olimpíade (Olympiás) (siglo IV a.C.). Hija de Neoptólemo, rey de Epiro. Reina de Macedonia por su matrimonio con Filipo II, y madre de Alejandro Magno. Se casó con Filipo en el 357, al año siguiente dio a luz a Alejandro y hacia el 354 a Cleopatra. Mujer muy apasionada (participaba en cultos órficos y dionisíacos), enormemente ambiciosa y de carácter muy dominante, no mantuvo buenas relaciones con Filipo, si bien la historia que le achaca su asesinato parece ser una invención de la propaganda de Casandro. Cuando Filipo se casó por segunda vez, con la joven macedonia Cleopatra, sobrina de Átalo de Macedonia, Olimpia abandonó Macedonia llevándose a sus hijos y se retiró al Epiro, donde su hermano Alejandro I había conseguido el trono de los molosos gracias a su ayuda y a la de Filipo. Casó a su hija Cleopatra con Alejandro I. Volvió a Macedonia a la muerte de Filipo (336) para apoyar el derecho de su hijo a ser rey. Intentó influir sobre su hijo Alejandro, nuevo rey, y obtener para sí ciertas parcelas de poder, pero chocó con la oposición de Antípatro, gobernador de Macedonia, e incluso fracasó ante su hijo. Es un hecho indiscutible que poseía un caracter fuerte, así como una gran ambición política, no exenta de crueldad. Orgullosa y rencorosa, nunca olvidó la afrenta hasta lograr la muerte de Cleopatra. En el año 335 asesinó a Europa, hija de Filipo y Cleopatra, a la que impulsó luego al suicidio. En ausencia de Alejandro, su carácter ambicioso y turbulento suscitó grandes dificultades a Antípatro. En el 331 abandonó de nuevo Macedonia para retirarse al Epiro, del que su hija era reina y que ella consideraba como su dominio particular, donde tras la muerte de Alejandro I, Olimpia y Cleopatra gobernaron de forma despótica como regentes del niño Neoptolemo II. Después de la muerte de Alejandro Magno (323), Olimpia incitaba continuamente a la guerra contra la casa de Antípatro, y así propuso a Perdicas el matrimonio con su hija Cleopatra, al tiempo que llamó a Aribas, a quien hizo rey, sin destronar a Neoptólemo, y comandante del ejército y como tal combatió en la guerra lamíaca contra Antípatro (322). En el 317, Poliperconte solicitó su ayuda contra Casandro, hijo de Antípatro, quien había sido nombrado regente por Eurídice, esposa de Filipo III Arrideo. Olimpia se presentó con un ejército proporcionado por Eácides, quien poco antes había sucedido a Aribas, y gracias además al enorme respeto que como madre de Alejandro le profesaban los macedonios, logró hacerse con el poder. Durante breve tiempo, Olimpia gobernó cruelmente, proclamó rey a su nieto Alejandro IV y eliminó a Filipo III, a su esposa Eurídice, a Nicanor, hermano de Casandro, y a otros nobles. Este cúmulo de asesinatos le enajenó el apoyo popular y favoreció el retorno de Casandro, que desde el Peloponeso, sublevó el Epiro contra Olimpia. Ésta y la familia real se refugiaron en Pidna, y tras los intentos fallidos de rescate por parte de Eácides y de Poliperconte, se entregaron a Casandro. La asamblea del ejército condenó a muerte a Olimpia, pero como los propios soldados se negaron a ejecutarla, fueron los parientes de Casandro quienes la degollaron en 316 a.C..

