Ógigo
u Ógiges. En la tradición beocia, Ógigo es un "autóctono" que había reinado en el país en fecha muy remota. Otros autores lo consideraban como el hijo del héroe Beoto, que dio su nombre a Beocia, mientras que para otros era hijo de Posidón y Alistra. Reinaba sobre los ectenios, los primeros habitantes del país antes del diluvio de Deucalión. Una de las puertas de Tebas derivaba su nombre del suyo. Se le atribuían varios hijos, principalmente hijas, epónimos de ciudades tebanas: Alalcomenia, Áulide y Telxinea. Decíase que durante su reinado se produjo un primer diluvio que inundó toda la Beocia y que se supone dos mil años antes de la era cristina, y doscientos cincuenta antes del diluvio de Deucalión. En su reinado tuvo lugar un fenómeno acaecido en el cielo, según cuenta Varrón. Se vio, dice, el planeta Venus cambiar de diámetro, de color, de figura y de curso. Pudo ser un cometa. Una tradición hacía de este Ógigo tebano el padre de Cadmo y de Fénix. Le sucedió Acteo.

