Olo

(Olus). Olo es un gigante mítico del que sólo se conoce el nombre. Fue revelado, según se dice, por un adivino etrusco, cuando unos obreros que excavaban la cumbre del Capitolio, en Roma, para poner los cimientos del templo de Júpiter Óptimo y Máximo, hallaron en la tierra un cráneo de un volumen enorme. Se atribuyó a un cierto gigante Olo, lo cual valió al Capitolio su nombre de Caput-Oli, que, "por corrupción", se habría convertido en Capitolium. El encuentro fue interpretado como signo de la grandeza futura de Roma, que con el tiempo habría de ser la cabeza del mundo. De hecho, en esta leyenda se mezclan dos elementos: la cabeza enterrada como presagio y el juego etimológico relativo al nombre de la colina.
 
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