Darío II Notos
(siglo V a.C.). Faraón persa, del Período Persa, de la Primera Dominación Persa y de la Dinastía XXVII (525-404), que reinó entre 424-404. De nombre Vakuha (Ochos u Oco), hijo de Artajerjes I Longimano y de su concubina babilonia Cosmartidene (lo que le valió el apodo de Nothos, "bastardo", según los griegos). Conquistó el trono tras el asesinato de Sogdiano, hijo segundo, también bastardo, de Artajerjes I Longimano, quien a su vez había asesinado a su hermano Jerjes II (424), hijo y sucesor de Artajerjes I. Ya en el trono hizo matar también a su hermano Arsitis y a su primo Pisutnes, que habían maquinado contra él. Dejó el gobierno a los eunucos y a su mujer Parisátide, por lo cual su reinado fue turbado por muchas rebeliones por todo el Imperio, que fueron cortadas con toda crueldad, en particular las de los sátrapas de Lidia, Siria y Media. En Occidente, sin embargo, tuvo éxito al debilitar a Atenas durante la Guerra del Peloponeso, gracias a la diplomacia de Tisafernes, sátrapa de Sardes, quien en el 412 había firmado una alianza con Esparta. La indicada Guerra le permitió a Darío II recibir los tributos de las colonias griegas del Asia Menor sin ningún tipo de problemas. Último rey persa que nos ha dejado el testimonio de su obra constructiva como faraón en Egipto. Al final de su reinado su poder empezaba ya a tambalearse en el país del Nilo. Son diversos los problemas que los persas comenzaban a experimentar en las satrapías occidentales. Hacia 411 Chipre se sublevó, iniciándose la rebelión en Egipto. En el 410 se produjeron disturbios contra la colonia judía de Elefantina que, establecida allí por los persas para vigilar la frontera meridional de Egipto, no disimulaba su adhesión a los mismos. Su reinado se vio empañado por las intrigas de su mujer Parisátide, en realidad su hermanastra (era hija de Artajerjes I y de la concubina Andria), quien deseaba a toda costa que el trono pasara a su hijo menor Ciro, en contra de los derechos de su otro hijo Arsaces (Artajerjes II Mnemón) que fue quien sucedió a Darío II cuando éste murió en Babilonia, estallando seguidamente la guerra civil entre sus hijos. Ver, Reyes aqueménidas.

