Esnedyemibre-Setepeninhur Nectánebo II

o Nakhtharheb (siglo IV a.C.). Faraón (359-341) del Período Persa, de las últimas dinastías indígenas, de la Dinastía XXX (378-341). Nectánebo (en egipcio Nekhetherhebet y que Manetón leería como Nectánebo), tomó como nombre de coronación primero el de Esnedyemibre-Setepeninhur, y luego lo cambió. Mientras el faraón Irmaatenre Teo, al frente de un poderoso ejército egipcio, iniciaba una expedición contra el Imperio Persa, su hermano Tjahepimu, nombrado por Teo regente de Egipto, traicionó a su hermano, que aprovechó el descontento egipcio por las exacciones que había hecho Teo, para proclamar como faraón a Nectánebo II, hijo suyo. Fue inmediatamente reconocido por todo el país. El ejército se dispersó, la coalición antipersa se malogró y el propio Teo tuvo que acabar refugiándose en la corte persa. Se perdió con ello la mejor ocasión para infligir una grave derrota al Imperio Persa. Se dedicó a reconstruir el país, ajeno al peligro exterior que representaba la llegada al trono persa de Artajerjes III Oco. Gran constructor, los últimos monumentos egipcios debidos a un rey indígena, son suyos. También fue el primer faraón que hizo acuñar moneda de oro con inscripción jeroglífica, con la leyenda "oro bueno". Un primer ataque persa contra Egipto fue rechazado gracias a la ayuda de Atenas y Esparta (351), lo cual propició la sublevación de Chipre, Cilicia y Fenicia, con Sidón al frente. Pero Artajerjes se puso personalmente al frente de su ejército, rindiendo Sidón (345) y sometiendo Fenicia. A continuación, y con un ejército tres veces mayor que el de Nectánebo, Artajerjes desencadenó el ataque que sería definitivo contra Egipto, invadiéndolo por tierra y por mar a partir del 343, con la ayuda de los estrategos Bagoas y Mentor de Rodas. El avance persa fue lento y difícil, a causa de la fuerte resistencia indígena y fue acompañado de matanzas, saqueos y destrucciones, especialmente de templos. Nectánebo logró mantenerse aún en el Alto Egipto, hasta que se produjo la total sumisión del país a los persas en el 341. Nectánebo II es el último faraón indígena. El último rey nativo de Egipto huyó hacia el sur, a Nubia, llevándose, se decía, gran parte del tesoro real. Nectánebo desapareció, aunque puede que mantuviese por algún tiempo algún tipo de Estado independiente en Nubia. Un enigmático líder rebelde, Khababash (Estela de Nastesen del Museo de Berlín), pudo haberle ayudado antes de proclamarse rey por un breve período de tiempo. Su figura aparece representada en la magnífica Estela Metternich, de 83,5 cm. de altura, hoy en el Metropolitan Museum de Nueva York, de contenido mágico tanto en su texto como en su plástica. Hay una última leyenda ligada al nombre de Nectánebo. Según fuentes antiguas, se pensó que él era el verdadero padre de Alejandro Magno, y que había visitado a Olimpia, la madre de Alejandro, en una de las frecuentes ausencias de Filipo II. Tanto Olimpia como el propio Alejandro prefirieron designar a Amón como el padre de Alejandro. Sin embargo, no hay que olvidar que ya precedentemente, Amón, adoptando la forma física del rey Tutmosis II, había engendrado a Amenofis III.
 
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